Ilustración: alejandro medina

Aclaro que no he visto los multicitados vIdeos sobre Chernobyl. Utilizo el tema para reflexionar acerca del maltrato que damos al mundo.

El suceso de Chernobyl fue un incidente nuclear ocurrido el 26 de abril de 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, al norte de Ucrania, perteneciente a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Estallaron varios tanques de agua pesada (reactores atómicos); pasaron a la atmósfera y al agua elementos radioactivos que en instantes mataron muchas personas, dejando enfermos a otros miles. Producir energía atómica conduce al armamento nuclear y a la producción de energía (por ejemplo, eléctrica).

A pesar de que fue un accidente inesperado, se trató de ocultar. La nube radioactiva fue detectada en Suecia: hicieron pública la catástrofe que los soviéticos intentaron esconder. Viajó a Europa, llegando a Irlanda y otros países debido a causas climáticas. México estaba demasiado lejos como para que la nube llegara, pero Raúl Salinas de Gortari, director de Diconsa se encargó de traernos la peor parte. Compró a Irlanda leche, mantequilla y cereales envenenando que vendió. Luego tuvo que regalarlos. Recuerdo que a los tojolabales, pobres entre los pobres, les dieron kilos de frijol: el frijol no se cocía y gastaban demasiada leña para medio quitarles lo duro, y eran incomibles. Los dieron a los marranos, que los despreciaron. La leche en polvo, mil toneladas, mató a muchos niños mexicanos. Raúl no pagó ese crimen. Los irlandeses son igualmente criminales: ganaron dinero envenenado gente pobre.

El hecho se hizo “viral”. Todo mundo criticó severamente a los rusos. Pero muchos críticos deberían haberse mordido la lengua. Ese fue un accidente, como fue accidental lo sucedido a Japón cuando los tanques de agua pesada fueron derribados por un tsunami. No es lo mismo, pero ambos fueron accidentes. Todo mundo se ocupó de los dos casos.

En cambio, los franceses detonaron bombas de hidrógeno en el Atolón del Pacífico varias veces y nunca aceptaron alguna crítica: nadie logró detener a Valéry Giscard d’Estaing. Los americanos hicieron estallar su primera bomba atómica en Álamo, Nuevo México y luego dos sobre civiles japoneses en 1945 matando a doscientos mil en un minuto. Rusos, chinos, indios, paquistaníes, americanos, israelitas y coreanos están fabricando bombas atómicas (y ojo con Irán). ¡Estamos colgados de los huevos de un zancudo!, diría Gabriel García Márquez.

Esté artículo no tiene por objetivo hablar de la tragedia de Chernobyl sino de la naturaleza en Chernobyl. Sucede que un ecologista ruso, experto en lobos, se puso a seguir manadas y arribó a la región del desastre. Junto con un equipo se puso a rastrear los alrededores de Chernobyl, la ciudad misma, tomando medidas de contaminación constantemente. Encontró lo que no imaginaba: había muchos lobos. ¿No estaban muertos por la radiación?, no. El equipo descubrió un mundo: más de 100 especies de aves, mamíferos en cantidad: osos, bisontes (que casi se habían extinguido), linces, conejos, liebres, castores dedicados a construir sus madrigueras y a elevar el nivel del agua favoreciendo a peces, culebras y tortugas. En fin, Chernobyl era el paraíso terrenal, contando con que en algunos casos sí hubo animales contaminados.

La lección no estriba en que vayamos a vilipendiar a los soviéticos; ya no tiene remedio. La lección nos la da la naturaleza que demostró que en 33 años superó la devastación y va en camino a dejarla atrás. Vamos, hasta en los altos edificios encontraron nidos de halcón peregrino con crías. Dentro de varias construcciones los árboles que ahí nacieron se esforzaban por sacar afuera sus ramas para captar el sol rompiendo vidrios y ventanas.

Evidentemente, las lecciones las da la naturaleza, no la sociedad. Ésta no merece nada. La experiencia significa que cuando el hombre desaparezca del planeta, los insectos, los peces, las aves, los mamíferos se encargarán de seguir vivos recreando la vida junto a plantas, frutos, raíces, árboles y flores.

El ser humano podría desaparecer porque ocho países tienen una pistola Magnum 357 apuntando a las cabezas del resto. Significa que no tenemos derecho a opinar: los hemos dejado hacer… Acude a la mente el grito del general franquista José Millán Astray: “¡Muera la inteligencia!, ¡Viva la muerte!”