El gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, advirtió ayer sobre uno de los riesgos probables que implica la legalización de la mariguana: que el crimen organizado mantenga su dominio sobre el mercado que implica su comercialización.

“México no está todavía preparado para enfrentar un reto como este. Tampoco tenemos contemplado una derrama económica para el tema de la rehabilitación, que permita hacer frente a los problemas que se pudieran originar”, planteó el mandatario.

En este mismo sentido, Riquelme Solís opinó que, de legalizarse el cultivo, consumo y comercialización –con fines recreativos– de la mariguana, los gobiernos estatales enfrentarán problemáticas específicas: “es un problema que nos van a aventar y nos puede afectar en materia de seguridad”, afirmó ayer en Torreón.

No le falta razón al titular del Ejecutivo Estatal cuando señala que la legalización de la mariguana, que se encuentra en espera de resolución en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, implicará retos para las autoridades de todos los órdenes de gobierno.

Sin embargo, es preciso señalar que, a diferencia de lo que ocurre hoy, el hecho de que la mayor parte de las acciones que implican el consumo de la mariguana dejen de ser ilegales también supone ventajas para las autoridades que actualmente no existen.

En este sentido debe reconocerse, sin ambigüedades, que hoy se produce, transporta, comercializa y consume la mariguana en nuestro país y que el hecho de que todas estas actividades –excepción hecha del consumo– sean ilegales, implica una serie de consecuencias indeseables que propician la incursión de las bandas del crimen organizado en dicho mercado.

Estamos pues, en este caso, ante uno de los múltiples ejemplos que pueblan nuestra realidad cotidiana y demuestran cómo el sostenimiento de ciertas prohibiciones, por deseables que parezcan, implican consecuencias peores que las derivadas de levantarlas.

Por otro lado, si consideramos que el mayor mercado de consumo del mundo está constituido por nuestros vecinos del norte y que allá sigue avanzando de forma consistente, no solamente la legalización en el consumo de la mariguana sino la de todo tipo de drogas, mantener la prohibición en nuestro país implica asumir costos indeseables.

Por ello, aunque podamos concederle la razón al Gobernador de Coahuila, en el sentido de que la legalización de la mariguana puede traducirse en la posibilidad de que las bandas del crimen organizado sigan controlando dicho mercado, lo cierto es que tal decisión abre una ventana de oportunidades que hoy no tenemos.

Habrá que asumir pues el reto de aprovechar las ventajas que supone el cambio de paradigma, por mucho que nos disgusten las posibilidades indeseables que esta nueva realidad nos pone enfrente.