Foto: Héctor García
El obispo Raúl Vera López denunció que empresarios han retirado a sus empleados las viviendas.
Eso es un pueblo de esclavos. Esa empre-sa tiene que pagar y lo que tiene ahí son esclavos, no son seres humanos”.
Raúl Vera López, obispo de Saltillo.

El obispo Raúl Vera López denunció que empresarios han retirado a sus empleados las viviendas porque éstos se han “atrevido a pedir un aumento de sueldo y más utilidades en sus trabajos”. 

En la celebración eucarística realizada este sábado en el auditorio del Colegio Ignacio Zaragoza, donde decenas de jóvenes fueron confirmados, el presbítero denunció públicamente que los salarios en las empresas cada vez son más miserables, pues con 80 pesos —correspondientes al salario mínimo— las familias no sobreviven al día. 

“Hay un problema porque los obreros se atrevieron a pedir ya no la miseria de utilidades que les daban y (exigieron) lo que les correspondía… y ahora la empresa es dueña de todo el territorio y de las casas en el que ellos viven, la empresa maneja la luz y el agua que llega a las casas y ahorita que están pidiendo una mejoría de condición les quitaron el pasado viernes la luz durante tres horas. Antes de entrar aquí me están diciendo que está yendo un abogado de casa en casa para sacar a la gente, y todo porque se atrevieron a pedir un salario más justo”, dijo durante su homilía.

El presbítero también señaló que en el contrato que firmaron los trabajadores —de cuya empresa evitó proporcionar nombres— se especificó que se les otorga una vivienda con los servicios de energía eléctrica y de suministro de agua. 

“Eso es un pueblo de esclavos. Esa empresa tiene que pagar y lo que tiene ahí son esclavos, no son seres humanos... Estamos en Coahuila, y esas personas parece que no tienen derecho a protestar por nada”, reiteró. 

Durante el sermón ofrecido a los jóvenes del colegio Ignacio Zaragoza, el jerarca católico dijo que probablemente ellos no sufrían de esas carencias, pero que había muchos obreros que no podían mantenerse o mucho menos darle una vida digna a su familia. 

“El salario debe darle vida digna no sólo al trabajador, sino a 4 personas más de su familia. Son 80 pesos los que gana un trabajador como salario mínimo”, finalizó el religioso.