Es importante para todos los mexicanos porque, como lo señala el propio reportaje del New York Times, una de las empresas que construyó la Línea 12 actualmente desarrolla una parte del Tren Maya

Una regla de la política mexicana establece que una vez registrada la elección intermedia del sexenio arranca la sucesión presidencial. Se trata, a no dudarlo, de una regla que también se cumplirá en la administración de Andrés Manuel López Obrador, lo cual implica que quienes pretenden la candidatura usarán todos los elementos a su alcance para conquistarla.

Y usar “todos los elementos al alcance” sólo significa una cosa: que la “guerra sucia” forma parte del arsenal con el que el cuarto de guerra de cada aspirante buscará “descarrilar” a sus oponentes.

Eso es lo que, se especula, ocurrió el pasado fin de semana, cuando un reportaje del influyente diario estadounidense The New York Times reveló que el colapso de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, de la Ciudad de México, ocurrido el pasado 3 de mayo, habría tenido su origen en fallas cometidas durante su construcción.

El reportaje del diario estadounidense, basado en el análisis de miles de documentos, la opinión de especialistas y en presuntas filtraciones realizadas por el gobierno de Claudia Sheinbaum apunta, sin duda alguna, a Marcelo Ebrard como responsable de la tragedia, pero también a una compañía propiedad del poderoso empresario Carlos Slim.

Tanto la administración de Sheinbaum, como el propio canciller Ebrard, se han apresurado a señalar la existencia de “intereses” detrás de la publicación y han adelantado las líneas argumentativas de su defensa. Lo que está muy claro es que quien sea finalmente señalado como responsable del hecho puede olvidarse de su futuro político.

Nada nuevo es que sucesos como este se conviertan en munición política para quienes, dentro del mercado de la lucha por el poder, pretenden escalar posiciones y más si, como en este caso, lo que está en juego es la posibilidad de convertirse en la persona que suceda a López Obrador.

Tampoco es nada nuevo que en medio de la coyuntura política lo más importante –para los políticos– sea que sus oponentes carguen con el costo y si para ello es necesario sacrificar la verdad y la justicia, utilicen todos los recursos a su alcance para lograr dicho propósito.

Habrá que estar atentos por ello al resultado de peritaje oficial y a los señalamientos técnicos que este contenga. Se trata de un hecho que trasciende el ámbito territorial de la Ciudad de México y que interesa a todo el País porque involucra a las dos figuras más prominentes de la autodenominada “cuarta transformación”.

Adicionalmente es importante para todos los mexicanos porque, como lo señala el propio reportaje del New York Times, una de las empresas que construyó la Línea 12 actualmente desarrolla una parte del Tren Maya, una de las obras emblemáticas del actual Gobierno de la República.

Por supuesto es importante que quien tenga responsabilidad en los hechos obtenga el castigo que le corresponde. Pero antes de repartir sanciones resulta indispensable que se conozca la verdad y la narrativa de esta no puede –ni debe– estar supeditada a los intereses políticos del momento.