Muchos sabemos que un perro es más leal que cualquier amigo, hasta puede ser más leal que tu propia familia. Él se transforma en nuestro compañero, en parte de nuestra cotidianidad y de nuestra rutina, nos saluda cada día, le damos su alimento y siempre nos recibe feliz, posiblemente lo llevamos a pasear y ese puede ser el mejor momento de su día. En fin. ¡Llegamos a amarlos tanto!
Los que hemos tenido varios perros, sabemos que cada uno de ellos tiene una particular personalidad que quedará grabada en nosotros para siempre y el día en que nos dejan, nuestro cariño y su recuerdo se imprime para siempre.

Les quiero compartir una carta muy especial que está escrita para una perrita muy amada en la vida de una persona.

Para mi querida Brooke: 

Quiero decirte primero que nada que fuiste increíblemente amada y ¡te extraño!

Sé muy bien que has estado ahí cada día y durante tanto tiempo.  

Se bien que nunca dejaste de saludarme meneando tu loca cola con una adorable sonrisa. 

Brooke, desde el día en que nos conocimos fuimos los mejores amigos y nuestro vínculo sólo se fortaleció a lo largo de los años.

Sin embargo fuimos creciendo y después de un tiempo tu ya no podías saltar tan alto ni correr tan rápido como antes,  aunque tus habilidades disminuían, seguías siendo una perrita feliz, siempre intentando de todo para hacerme feliz.

Entonces llegó el día. Ese día terrible. El día en que a tu lado, tenía que verte tomar tu último aliento. Aunque ese momento fue difícil y triste, yo me siento en paz.

Estoy en paz porque sé que estás en un lugar mucho mejor. Yo sé que tan pronto como tomaste tu último aliento en la Tierra, Dios tomó tu hermosa alma inocente y la hizo volar al cielo. 

Sé que has ganado unas pequeñas alas peludas que estoy seguro te las mereces.

Me siento orgulloso de amar a un angelito tan increíble como tú.

Y como yo todavía estoy en la Tierra, no puedo saber lo que el cielo es para ti, pero realmente espero que estés en el mejor momento de tu vida. Espero que estés rodeada de prados absolutamente verdes y llenos de flores coloridas, cubierto por los cielos más azules y por brillantes rayos del sol. Espero que tengas cientos de lagos, lagunas y arroyos diferentes, incluso océanos para nadar en la medida en que a tu dulce corazón le plazca. 

Espero que hayas podido conocer a todos nuestros parientes allí, que te den golosinas sin fin y que te froten el vientre, porque yo ya no puedo. Espero que todo tu dolor y sufrimiento hayan desaparecido, permitiéndote ser de nuevo una joven y energética cachorra, aquella que anhelaste ser durante tanto tiempo.

A pesar de que ya no estamos físicamente juntos, estarás para siempre en mi corazón y en mi alma. Fuiste una bendición enviada desde el cielo y ahora Dios te necesita de vuelta. 

Gracias por completarme y enseñarme lecciones de la vida, te voy a llevar conmigo donde quiera que vaya hasta que nos encontremos de nuevo. 

Te quiero, mi ángel de la guarda.  MGB. Brooke  02 Febrero 2010  –  25 Julio 2019

Diana Mendoza Tamez

MARTINEÉ