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Los hermanos Karina y Emmanuel acusan que autoridades están fabricando delitos para mantenerlos encarcelados e investigarlos por un feminicidio

Karina y Emmanuel Romero Ramírez son hermanos en Puebla. Desde hace cinco meses llevan encerrados por comprar, sin saberlo, un celular robado. Este teléfono, informa Proceso, pertenecía a una víctima de feminicidio.

Todo comenzó cuando Emmanuel le vendió un celular a su hermana, Karina, quien necesitaba uno para que su hija tomara clases en línea. El hermano, informa el medio, lo consiguió de una compañera de trabajo, Jennifer.

Jennifer recibió el celular como pago por un trabajo que realizó. Al parecer, ella tampoco sabía que era robado ni que le perteneció a una mujer asesinada.

El 14 de octubre de 2020, cuando Karina salía de comer en una fonda en Tehuacán, Puebla. Pretendía regresar a su trabajo, pero un grupo de hombres la interceptó.

“A medio camellón me rodearon seis o siete personas que no se identificaron, amenazándome con punta de pistola. Me subieron a la camioneta. Me subí ya que pensé que era un secuestro, con miedo y llorando, hasta después de 10 minutos dijeron que eran de la fiscalía”, escribió Karina, desde la cárcel, a Proceso.

Al poco tiempo, Emmanuel recibió una llamada de su hermana, quien le pidió que saliera de su trabajo y la buscara afuera de la oficina.

“Mi hermana se encontraba a bordo de una camioneta, el cual me obligaron a subirme personas sin identificación de servicio público, recibiendo amenazas que si no abordaba la unidad no dejarían ir a mi hermana”, explicó Emmanuel, también por una misiva, al medio.

Según Emmanuel, fueron incomunicados y privados de la libertad durante 10 horas.

Celular robado está ligado a un feminicidio

La revista Proceso explica que desde entonces han estado en la cárcel. Esto, señalaron, es porque la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla presume que están involucrados en el feminicidio de la antigua dueña del celular. Pero, como no han podido comprobar nada, han “fabricado” delitos para mantener a Karina y Emmanuel tras las rejas.

Las autoridades primero acusaron a los hermanos de cohecho; los policías los acusaron de tratar de extorsionarlos, dice el medio. Sin embargo, el juez que llevó su caso determinó que la detención fue irregular, por lo que ordenó su liberación. Antes de poder salir, los agentes ministeriales se les acercaron y les dijeron que estaban detenidos nuevamente. Esta vez los acusaron de tratar de asesinar dos policías.

La madre de los hermanos, Olga, señaló a Proceso que cuando los detuvieron la segunda vez, los policías no tenían orden de aprehensión.