AP
Douglas Costa anotó un gol parecido al del argentino en México 86 para darle el triunfo a los italianos

Un gol maradoniano del brasileño Douglas Costa en el tiempo añadido dio este miércoles la victoria al Juventus ante un correoso Lokomotiv (1-2) que mereció al menos el empate en un partido en el que los locales contaron como aliado no con el "general invierno", sino con el diluvio que asoló la capital rusa.

Ver para creer. Era el minuto 93 cuando Douglas Costa recibió el balón en la banda derecha. Se fue en velocidad de cuatro jugadores, combinó con Higuaín al borde del área, se fue de otros dos rivales y batió al portero local con un sutil disparo bajo las piernas. Fue el gol que certificó la clasificación matemática del equipo italiano a los octavos de final de la Liga de Campeones.

La gran duda estaba en la delantera. Aunque Dybala marcó hace dos semanas los dos goles que sirvieron para romper la muralla rusa en Turín, el elegido para acompañar a Cristiano Ronaldo fue el argentino Gonzalo Higuaín.

Mientras, los locales salieron con un equipo más ofensivo de lo habitual. De poco sirvió, ya que un fallo garrafal del brasileño Guillerme a los tres minutos cambió la suerte del partido nada más empezar.

El disparo de falta de Cristiano Ronaldo, que estaba muy escorado, no presentaba ninguna dificultad para el portero, pero la lluvia hizo que a Guillerme se le escurriera el balón entre las manos y se le colara por debajo de las piernas. (min.3). Ramsey empujó el esférico a gol en la misma línea de meta.

Todos esperaban que los rusos cayeran presos del nerviosismo, pero reaccionaron con personalidad. Después de unos buenos ataques que demostraron que el punto débil del campeón italiano es la defensa, el equipo de los Ferrocarriles de Rusia empató el partido.

Un centro por la izquierda fue rematado a un poste por Alexéi Miranchuk, quien remató a gol el rechace para alegría de Yuri Siomin, su septuagenario entrenador (min.12). A partir de ahí el Lokomotiv se liberó de sus ataduras. 

A falta de diez minutos saltó al campo Dybala, que sustituyó a un enfadado Cristiano Ronaldo, que le negó el saludo a Sarri, una reacción que dará que hablar.

Cuando el empate parecía inevitable, apareció Douglas Costa y resolvió el duelo en el tiempo añadido con una jugada de antología.