Son las cuatro de la mañana. Luis Fernando Salazar, en ese momento todavía diputado federal panista, está despierto en su cama. El insomnio era terrible.

Su alocada mente mezclaba pensamientos y preguntas en una vorágine terrorífica: “Memo Anaya reía a carcajadas, mientras agarraba del pescuezo al PAN estatal; Luis Fernando se preguntaba: ¿será el pinche Memo un “reptiliano” que infiltrado entre nosotros, aprovecha su capacidad de cambiar de forma entre la de reptil y la del hombre para subyugarnos a su voluntad y esclavizar al PAN estatal. Igualito que el pinche Ricardo Anaya “El Cerillo” con el PAN nacional. Seguro es “repitiliano” también.

Eran ya las 5:04 a.m. Los pensamientos y las preguntas desaparecen. Luis Fernando cierra sus ojos y dos voces aparecen en cada una de sus orejas.

Con voz imperativa, la de la oreja izquierda le decía: “Déjate de chingaderas, Luis Fernando. Ya se te cerraron las puertas en México con la llegada de Marko Cortés, achichincle de tu enemigo Ricardo Anaya; y en Coahuila también, con Memo Anaya quien dejará a Chuy de León en la presidencia del PAN. Morena es tu alternativa de futuro”.

Con timidez, la voz de la oreja derecha, le susurra: “No prestes atención al oportunismo pragmático de tu otro oído. Tú fuiste formado en los principios fundacionales del panismo de Manuel Gómez Morín y Efraín González Luna. No te des vencido con tanta facilidad. Da la pelea desde el partido para transformarlo desde su interior. Lucha abrazado al panismo idealista e irredento por el bien común del País”.

La voz de su oreja izquierda le grita: “¡Deja de escuchar pendejadas, Luis Fernando! Mira a tu alrededor. No tienes competencia para alcanzar la candidatura morenista a la gubernatura en 2023. A Marcelo se le hizo bolas el engrudo. Su lealtad al grupo de Ricardo lo acabó. Tiene dos años más para navegar en una débil oposición diputadil en el Congreso de Coahuila que difícilmente prenderá. Supongamos que reemplace en 2022 a Jorge Zermeño en la alcaldía de Torreón. ¿Tú crees que 12 meses de gobierno le bastarán para posicionarse en Coahuila?

“Zermeño, por su parte, topará con su límite máximo al finalizar su alcaldía en 2021. A Guadiana se le cansará el caballo por su edad; aunque sin duda su influencia pesará para decidir quién será el candidato de Morena a la gubernatura en 2023. Mientras su alfil, Reyes Flores, será un adecuado coordinador general del Gobierno Federal en Coahuila. ¿Y Javier Guerrero?, bien gracias”.

Con cortedad, la voz de su oreja izquierda le dice: “Piensa bien las cosas, Luis Fernando. Tu salto al morenismo será mal visto por muchos de tus electores que te llevaron al triunfo en tres ocasiones. Reflexiona. Tú eres el futuro del PAN en Coahuila, por juventud y trayectoria…”.

Encabronada grita la otra voz: “¡Qué te valga madre! Tu futuro está en juego para andar con florituras pendejas. Elabora un discurso y un video de tu salida del PAN. Explica que no es un berrinche más. Argumenta que tu partida se explica porque el PAN dejó de ser una alternativa para cumplir con tu gran vocación de servir de manera comprometida a los coahuilenses. ¡Y se chingó!”.

La voz de la oreja derecha intenta decir algo. Nadie la escucha.

Son las 6:30 de la mañana. Ojeroso, Luis Fernando se levanta, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Su mente está ya ocupada por un sólo pensamiento: ser candidato morenista a la gubernatura en 2023.

Nota: Regresaré a este espacio editorial hasta el 5 de noviembre. Hasta entonces, lo mejor.

@Canekvin