Era el 2005 e iniciaba apenas la contienda formal para elegir al candidato del PRI a la Gubernatura de Coahuila. El primero en registrarse como precandidato del PRI fue Humberto Moreira Valdés, quien después de terminar permaneció afuera del Comité Directivo Estatal festejando con sus simpatizantes. Entonces llegó Javier Guerrero García, después de inscribirse, cruzó el bulevar Francisco Coss y  frente a la antigua estación de ferrocarril se encontró con su contrincante. Moreira se acercó, felicitó a Guerrero y levantó su mano, como si fuera el vencedor de una contienda que no se desarrollaba aún.

En ese momento Guerrero García seguramente se sorprendió, pero su sorpresa fue mayor al día siguiente cuando la gran mayoría de los medios difundieron la versión falsa de que había sido el exsecretario de Finanzas quien levantó la mano de Moreira, reconociendo su virtual triunfo en la elección interna del PRI.

Guerrero García recuerda que cuando Humberto Moreira fue Alcalde siempre recibió su apoyo desde la Secretaría de Finanzas. Era una relación hasta cierto punto cercana, pero una vez que rindió protesta como Gobernador no existió relación alguna más allá de lo formalmente político.

Hoy Javier Guerrero aspira nuevamente a gobernar Coahuila y su posición como Diputado Federal lo ubica como un contendiente importante, sus relaciones al interior del PRI no son menores, es reconocido por las altas esferas del Revolucionario Institucional como uno de los cuadros más preparados para dirigir los destinos del Estado, tanto desde el enfoque de la experiencia política como desde el perfil académico personal.

Es posible que Guerrero García no esté tan cerca de César Camacho como lo está Jericó Abramo Masso o tan cerca de Manlio Fabio Beltrones como lo está Alejandro Gutiérrez, pero es un hecho que tiene el respeto de ambos personajes y de algunos otros actores políticos de peso en el tricolor.

En un eventual escenario en el que Alejandro Gutiérrez renunciara a sus aspiraciones, Javier Guerrero seguramente estaría en la terna priísta que llegaría hasta el final en la contienda interna.

Guerrero no es un precandidato que vaya a desistir ante la adversidad, su historia personal así lo muestra, no existe ningún otro precandidato priísta que haya empezado su carrera laboral boleando zapatos en la plaza principal de su pueblo, Guerrero García si lo hizo. También pizcó algodón y vendió palomitas en el Cine Obrero de San Pedro de las Colonias.

Puede presumir además de haber sido Alcalde de su municipio natal, Secretario de Finanzas y Diputado Federal, de haber sido el mejor promedio de su generación en la Maestría en Administración Pública, y de haber sido enviado a Alemania para especializarse en la administración municipal. 

Pero si bien el perfil académico convertiría a Guerrero en un buen Gobernador, su personalidad lo hace un mal candidato, muy débil, poco carismático, poco vendible, con altas posibilidades de perder en la elección constitucional.

Del 2005 a la fecha pasaron ya 10 años y Javier Guerrero García muy difícilmente será víctima de un madruguete similar al de entonces. Gente de su círculo cercano afirma que en el 2017 estará en la boleta para Gobernador, de una u otra forma.

*El presenta artículo expone mi punto de vista, no la opinión del Gobierno Municipal en el que laboro.

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