El país menos corrupto del mundo según Transparencia Internacional en 2017 es Nueva Zelanda, le siguen;  Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suiza, Singapur, Suecia, Canadá y 170 más. México en este momento México se encuentra en el lugar 135, que pena. Y en mucho, gran parte de éstos actos deshonestos se han gestado en los gobiernos federales, estatales y municipales. En muchos de los casos, sin sanciones y sin castigos, ¡Viva la impunidad! Ese es México. Por supuesto, en el mundo empresarial, en la sociedad, en las calles; por todas partes en nuestro país, todo se arregla de una forma u otra, porque pareciera ser que, todos tenemos un precio.

¿Hasta cuándo seguiremos en esta dinámica? Unos dicen que es un problema cultural, yo digo que es estructural. Otros que por la pobreza generalizada y los bajos salarios, yo digo que es un tema de congruencia, de conciencia, pero sobre todo de darle unidad y sentido a lo que se cree y a lo que se dice.

Maria Amparo Casar en “Anatomía de la corrupción” dice que la corrupción en México tiene enormes costos económicos, políticos y sociales, en ese orden. Uno de ellos es la insatisfacción con la democracia. Porque solamente el 27% de la población, en encuesta de Latinobarometro 2017, ésta satisfecho con la democracia y coloca a la corrupción del poder político como responsable. El 91% de la población no confía en los partidos políticos, el 83% no confía en los legisladores y el 80 de las personas en México no confía en las instituciones del sistema judicial mexicano, según Transparencia Mexicana.

Las instituciones más corruptas según Transparencia Mexicana son los partidos políticos, eso opina el 91% de los encuestados, la policía el 90%, los funcionarios públicos el 87%, el poder legislativo el 83% y el poder judicial el 80%. Pero en la iniciativa privada no cantan mal las rancheras, el 44% por ciento de las empresas reconoce haber pagado sobornos y el 75% reconoció haber hecho pagos extras para agilizar trámites, obtener licencias y conseguir permisos.

Lo que si es cierto es que, en este país; más, menos, todos somos responsables. El desconocimiento de las leyes, la falta de confianza en las instituciones, la pasividad ante las formas ordinarias que utiliza el estado para promover la justicia, el tema de la piratería, el soborno a funcionarios públicos, el abuso de autoridad, el desvío de recursos públicos para programas sociales, la reducción de la calidad en los productos ofrecidos,  la falta de confianza en la clase política y la búsqueda intereses personales, de grupo o de partido, los problemas en la impartición de justicia, la deshonestidad, los pagos para la autorización de apertura de un negocio,  el dinero que las empresas e individuos destinan a pagos de sobornos parecen ya una práctica habitual y ordinaria de muchos, nepotismo, tráfico de influencias y conflictos de intereses nos han traído enormes costos económicos y sociales.

En el marco de las elecciones que se avecinan ¿Qué harán los candidatos en el caso de resultar ganadores en relación al tema de la transparencia? Es decir, todos son conscientes de lo que representa la corrupción en este momento en el que se vuelve imposible seguir tolerando estas actitudes de servidores públicos y la sociedad en general ¿pero cómo lo resolverán? ¿Qué harán?

Unos declaran “en mi gobierno no habrá estafas maestras, ni moches, ni ligas, ni naves industriales” responsabilizando a los de enfrente por el tema de la corrupción, pero se le olvida que hay un grupo de gobernadores que las deben todas, que su propio presidente de la República no resolvió nunca los temas de conflictos de intereses, las casas blancas; suyas y ajenas, los enriquecimientos de miembros del partido del que se quiere desenmarcar pero “ni yendo a bailar a Chalma”, se le olvida que es un estigma y un fantasma que le perseguirá por el simple hecho de pertenecer al partido al que pertenece y donde nunca hizo nada. Propone transparencia en los contratos, por supuesto, y ¿Odebrecht?

Otros no pueden explicar el tema de los viajes constantes a Atlanta, que no correspondían a las cantidades adquiridas en el mes, el nivel de vida de la familia, las rentas de la casa donde vivían y el tema de la famosa nave industrial que se compra a un precio y se vende a otro y al momento no hay claridad al respecto. A otro se le imputa una vida de 18 años sin trabajar y viviendo de las regalías del partido sin explicar nada de sus posesiones y ganancias. En fin ¿Cómo irán a resolver el tema de la corrupción? porque honestos, honestos, honestos, no son.

¿Cuánto tienen, que tienen, como viven, donde viven, como se han mantenido, que negocios tienen? En fin no sabemos bien a bien cuales sean sus niveles de transparencia ¿Cómo van a remontar el lugar 135 en el que nos encontramos? ¿Qué van a hacer al respecto?

Meade en el debate del pasado domingo, propone un 7 de 7.¿Y de los que se enriquecieron al amparo del poder y que al momento no han rendido cuentas harán el 7 de 7? ¿Qué va a hacer? Propone también que  la Secretaría de Administración Tributaria, Hacienda y el Instituto Nacional Electoral  trabajaran en conjunto en el combate a la corrupción. Eso hay que anotarlo. Se le olvida que fue Secretario en varias ocasiones, especialmente de Hacienda que ha sido en el momento en que la corrupción en México, más ha subido.

Anaya propone reformar el 108 constitucional para que el presidente sea sancionado, propone cárcel a los servidores públicos corruptos ¿se atreverá a meter a los panistas y perredistas a la cárcel? Igual que con los de enfrente, la lista es larguísima. Promete que quienes cometan un acto de corrupción no volverá a trabar en el gobierno ¿irá a meter a la cárcel a su abogado, que tiene tantas pendientes? Y finalmente propone un fiscal autónomo.

Andrés Manuel López Obrador propone gobernar con el ejemplo ¿será?, elevar los salarios, no permitir el influyentismo y ganar la mitad de lo que gana el presidente actual, ¿y cómo le va a hacer? De Jaime Rodríguez, ni hablar, sigue viviendo en la ley de la selva, con aquello de la Ley del Talión. Margarita Zavala planteó consolidar el sistema anticorrupción y nombrar un Fiscal General Anticorrupción en cada estado ¿a que no hay? Ah, y crear una cárcel común para funcionarios y delincuentes.

La síntesis es, nada nuevo e infravaloración de la inteligencia de los ciudadanos. Tenemos una excelente infraestructura, es decir, institutos de transparencia, fiscalías anticorrupción, sistema penal y otras tantas bellezas en el tema anticorrupción ¿Qué pasa? Solamente ha faltado voluntad y respeto por el estado de derecho. La corrupción es un terrible cáncer que tiene postrado a nuestro país. Quien se atreva a hacerlo de quien resulte ganador, tendrá un lugar de mucho respeto en la historia.