No sólo es una secuela que nadie pidió, también es, no una, ¡dos precuelas!, que ni Lewis Carroll escribió ni el cine tenía por qué hacer

Calificación: 3 de diez

“Alicia a Través del Espejo” comienza con una secuela de “Piratas del Caribe”. Así de mala es. La historia, a pesar del nombre, no tiene nada que ver con la creada por Lewis Carroll como una segunda parte de su “Alicia en el País de las Maravillas”. En la adaptación dirigida por Tim Burton en 2010, ya se habían mezclado las historias de ambos libros. Así que ahora, para la secuela, tuvieron que pensar en una nueva aventura inédita aunque, por el resultado, me imagino que el razonamiento fue más o menos así: la primera película hizo mucho dinero, sólo necesitamos regresar, Johnny Depp, muchos colores, la trama es lo de menos, ya se nos ocurrirá algo en el camino.

Lo que se les ocurrió es lo siguiente: Alicia regresa al mundo de las maravillas, pero ahora lo hace a través de un espejo, que es la única razón por la que la película se llama así. Ahí se encuentra con todos sus amigos de la otra vez, no sin antes tirar a Humpty Dumpty de una mesa de ajedrez y romperlo, porque, claro, tiene que haber este tipo de cosas sin razón de ser en este mundo. En fin, que luego se entera que su amigo El Sombrerero Loco, que ahora parece más que nunca un horrendo payaso pordiosero borracho, está triste. ¿Qué hará para quitarle la tristeza? Poner en peligro a la esencia del tiempo mismo, destruyendo por completo este mundo, con tal de que el payaso de la calle sea feliz.

En defensa de esta trama debemos decir que está muy bien que ahora Alicia sea la villana de la película. Pero no crea que se trata de un giro oscuro y sorpresivo en esta historia, para nada. Ella sigue siendo la heroína, la gran protagonista cuyos actos están completamente justificados y nunca vemos que se cuestionen, ni por ella, ni por sus idiotas amigos digitales que le dieron la idea que desata toda la trama. Y eso es lo malo, aquí Alicia es una niña caprichosa que va a hacer lo que le da su gana sin importar que ponga en peligro la vida de miles de personas, animales y creaturas mágicas. Póngase a pensar: ella es la mala del cuento, una persona egoísta que es capaz de asesinar al tiempo mismo con tal de conseguir lo que quiere.

La malvada Alicia entonces va al castillo donde vive Tiempo, que es un tipo real, mitad máquina, mitad reloj, interpretado por Sacha Baron Cohen. Otro concepto muy interesante de esta película que, por supuesto, también se desperdicia. Este personaje, que vendría siendo el héroe de esta aventura, se limita a perseguir a Alicia para recuperar la cronósfera, su propio corazón, que hace que todo funcione y con el cual la jovencita da varios saltos al pasado con tal de evitar la muerte de los padres del Payaso Callejero, razón de su tristeza. Ya que mencionamos a Sacha, hay que recordar que la antagonista es interpretada de nuevo por Mia Wasikowska y el Payasito de la Calle de nuevo por Johnny Depp, de quien deberíamos decir tantas cosas.

Los personajes de Carroll son minimizados y quedan en segundo plano.

El pobre hombre, cuyo talento quedó enterrado desde hace mucho bajo capas de maquillaje y vestuarios extravagantes, estrenó el año pasado el bodrio de “Mortdecai” y ahora esto. Su único papel más o menos decente en mucho tiempo lo tuvo en “Black Mass”, también del año pasado, nada del otro mundo, pero al menos ahí interpretaba a un ser humano y no a estos alocados excéntricos que parecen el mismo sólo que en diferentes drogas. Cabe señalar la mala racha del Johnny porque creo que su talento sigue ahí, ese mismo que demostró en otras cintas que parecen ya tan lejanas. Sólo queda desear que con esta cinta toque fondo, decida cambiar o despida de una vez por todas a su agente.

En otros aspectos, cabe mencionar que esta película, a diferencia de la primera, no es dirigida por Tim Burton. El amante cinematográfico de Johnny Depp aquí sólo es productor, aunque, si los créditos no dijeran otra cosa, bien podríamos creer que Burton la hizo. Quien está al mando ahora es James Bobin, director de las últimas dos películas de “Los Muppets”, cambiando las marionetas de Jim Henson por un mundo digital abrumador, que más que atractivo es como si alguien hubiera vomitado un disco de My Chemical Romance, glitter y pastel de bodas. Aunque es claro que lo visual fue a lo que más empeño le pusieron, porque en lo que a la historia se refiere ésta sigue dos principios básicos que, parece que son la fórmula primordial que Hollywood tiene que seguir hoy en día: secuelas innecesarias y precuelas todavía más innecesarias.

No señor, Hollywood, no necesitamos ver la historia de origen de todos y cada uno de sus personajes. No nos interesa el pasado más remoto de íconos de la literatura y el séptimo arte y eso incluye a Darth Vader (en lo cual no voy a ahondar porque me llevaría mucho más espacio y aquí vinimos a hablar de otra película). Pero con los saltos en el tiempo Alicia nos brinda no sólo una precuela del Payaso Callejero, sino también de La Reina Roja (de nuevo interpretada por Helena Bonham Carter). Que por supuesto, como todo el mundo estaba esperando una segunda parte de “Alicia en el País de las Maravillas”, claro que todos esperábamos la respectiva historia de origen de estos personajes que todos recordamos con tanto cariño. 

Claro que no, lo más cercano al cariño que tiene esta nueva cinta es la ambición por recaudar tanto dinero como hizo su primera parte. Es tan cínicamente un producto que ninguna de las historias que vemos logra atraparnos y terminamos sintiendo más empatía por Tiempo, que se supone que es el villano, al verlo muriendo poco a poco por culpa de Alicia. Él es lo más cercano que esta cinta ofrece a un drama que de verdad nos ganche. El resto sólo es un pretexto para una locura de efectos especiales donde ya lo único que queda de Lewis Carroll son los nombres. Podríamos decir que es entretenida, que al menos visualmente es atractiva, pero la fórmula es tan gastada y tan mal ejecutada que para cuando termina quedamos casi con el mismo aspecto moribundo de Tiempo, cada vez más débiles y ojerosos conforme avanza, como si nos fuera chupando el alma.

En esta cinta lo único que queda de Lewis Carroll es el nombre.

Para rematar, la cinta está dedicada a Alan Rickman, el gran actor fallecido a principios del año que aquí tiene su último papel, que vienen a ser unas cinco líneas en voz del personaje de Absolem, que antes era oruga y ahora es una mariposa. Me parece un terrible insulto a su memoria dedicarle una película tan mala a semejante actor y en verdad es muy triste que este haya sido su último personaje. Lo bueno que es breve. Para finalizar, me quedo con la frase que dice la mamá de Alicia: “Alicia puede hacer lo que sea que Alicia decida”. Y sí, la historia trata sobre sus caprichos, que viene a ser exactamente la misma actitud de la industria del cine. Ellos pueden y van a hacer tantas secuelas y precuelas como quieran, porque pueden.

El dato
> Elenco: Mia Wasikowska, Johnny Depp, Anne Hathaway, Helena Bonham Carter, Sacha Baron Cohen.
> Director: James Bobin
> Género: Aventura / fantasía
> Clasificación: A
> Duración: 113 minutos