De cuándo acá fue que los carteros se convirtieron en una especie extinta.

Cuándo diablos fue que los perdimos.

Recuerdo que cuando niño


Sí, hace cerca de 40 años...

Oía yo todavía hablar de los carteros.

Que los carteros esto o lo otro


Que un amigo de la Primaria tenía un papá cartera, etcétera


Y sentía curiosidad por aquel oficio tan digno y respetable.

El oficio de cartero.

Entre nubes evoco a aquellos señores de gorra, uniforme, mochila y bicicleta recorrer las cales de mi barrio.

Eran los carteros.

La verdad es que nunca llegaron por mi casa.

En la familia no teníamos quién nos escribiera a la distancia ni nosotros a quién escribir
    

Desde entonces jamás volví a ver a aquellos hombres portadores de alegría y tristezas de papel, guardadas en sobres.

Las cartas.

Hasta que siendo ya reportero me asignaron una nota especial para el día en que se celebra a estos heraldos de buenas y malas noticas


Ya no era lo mismo.

Los carteros modernos con los que platiqué ya no tenían uniforme.

Y habían cambiado la bicicleta por una moto.

Conservaban, sin embargo, algunos rasgos del antiguo cartero.

Por ejemplo
 la mordida de algún perro callejero.

Sepa que no hay cartero al que no haya mordido un perro vago.

Y el que no tenga una mordida de un perro de dueño irresponsable, como llaman ahora a los chuchos vagabundos, es que no fue y no es cartero. 

Las cosas habían cambiado con el atrasado, rebasado, Servicio Postal Mexicano.

Algunas anécdotas que me hicieron reír durante el reporteo de aquella nota era qué tan anacrónico y disfuncional es el Sepomex, que las cartas de felicitaciones por la Navidad llegaban a sus destinatarios seis meses después. 

Y eso de que “habiendo tan buen correo
 con quién te la fue a mandar
”, es solo la estrofa vieja de una vieja
canción


Claro, le estoy hablado de hace unos 17 años, cuando el uso del internet y el celular no se había masificado, popularizado.

Y creo que ahí fue que perdimos definitivamente a los carteros que antes fueron ícono del pueblo.

Esa especie como de héroes románticos, epistolares, honrados por la literatura y el cine.

Los plebes de la actualidad siguen soñando con ser bomberos y policías.

Pero a ninguno, en toda mi vida, he escuchado decir que quisiera ser cartero.

Claro, como que no son de su generación.

Y quién sabe si sepan o hayan visto lo qué es o era un cartero.

Qué lástima..

Cartero, cartero, yo quiero ser cartero... 

Jesús Peña
Saltillo de a pie