Lo que se ve es un monumental fracaso en la estrategia sanitaria de esta administración y lo que puede preverse es un costo mucho mayor al que ya se acumula

Las noticias respecto de la pandemia del coronavirus no han hecho sino empeorar en México durante la denominada “nueva normalidad”, de acuerdo con las cifras que diariamente dan a conocer las autoridades sanitarias en su conferencia de prensa vespertina.

Ayer, el subsecretario Hugo López-Gatell informó de 4 mil 442 nuevos contagios y 816 decesos adicionales, lo cual implica que en los primeros cuatro días de este mes se ha dado cuenta del 14 por ciento de todos los contagios y del 20 por ciento de todas las muertes.

Si se considera que, de acuerdo con lo que se ha explicado por parte de las autoridades sanitarias, los números reportados diariamente acusan un cierto “desfase” respecto del momento en el cual ocurrieron los contagios y las muertes, lo que parece muy claro es que los últimos días de la Jornada Nacional de Sana Distancia fueron particularmente desastrosos.

Y esto, desde luego, sin considerar que México es, entre los países con el mayor número de muertes por coronavirus en el mundo, el que menos pruebas por millón de habitantes está realizando y eso implica que existe una “cifra negra” de contagios no detectados así como de fallecimientos no asociados a la pandemia.

En otras palabras, lo que parece cada vez más claro es que, lejos de haber “domado” al coronavirus, el patógeno está causando estragos mucho mayores a los reconocidos por las autoridades sanitarias y que la estrategia empleada para contener la pandemia ha sido ineficaz, por decir lo menos.

No pueden leerse de otra forma las cifras: uno de cada siete contagios reconocidos se ha reportado en un periodo de cuatro días y eso implica que antes de concluir el primer mes de la “nueva normalidad” podría duplicarse el número de casos positivos en el País.

Por otro lado, uno de cada cinco decesos ha sido reportado en el mismo periodo, lo cual nos plantea la posibilidad de que al final de este mes nos acerquemos a la pavorosa cifra de 20 mil personas muertas a causa del SARS-Cov-2 en México.

Es imposible, viendo estos números, coincidir con el señalamiento presidencial de que “vamos bien” y hemos “aplanado la curva”.

Lejos de tal posibilidad, lo que se ve es un monumental fracaso en la estrategia sanitaria de esta administración y lo que puede preverse es un costo mucho mayor al que ya se acumula en términos de vidas humanas y consecuencias económicas.

No se trata, desde luego, de “alarmar” como afirmó ayer el presidente López Obrador durante su conferencia de prensa matutina. Esas son las cifras que proporciona su propio equipo, las personas que él ha puesto a cargo de informar todos los días sobre la evolución de la pandemia.

No es una “maquinación” ni animadversión hacia él o su movimiento. Es la cruda realidad retratada por la estadística, por los números fríos: el larguísimo periodo de confinamiento, que duró dos meses, no sirvió para contener la pandemia pues hoy estamos en el peor momento de esta.

Y si esa es la “nueva normalidad”, no faltarán voces que señalen que estábamos mejor, cuando estábamos peor.