Crecer distribuyendo y distribuir creciendo.

Para que el crecer no sólo sea elefantiasis o tumoraciones múltiples en el organismo social. Para que distribución no sea con base en desabasto. Es un equilibrio necesario para evitar concentraciones de ingreso cupular e insolvencia de base.

Si la medición es sólo de estatura, no se advertirán las desproporciones en las medidas restantes. Las abundancias se desperdician en excesos, en lugar de tomar el ejemplo del crecimiento de los cristales. Conservan su forma en una solución saturada, ¿de qué servirían muchos pesos si ochenta y cinco centavos son para quince personas y quince para ochenta y cinco?

En otro campo de observación: ¿impulsar la economía o cuidar la salud? Se detecta otro equilibrio necesario. Estamos viendo el creciente contagio por hartazgo de confinamiento. Se tiene la compulsión de salir y actuar no solo en ámbitos de trabajo sino también de recreación. Se repite la presencia en los ambientes públicos, descuidando las precauciones de higiene, distancia y barrera al hablar y al toser para no contagiar.

En lo emocional se da la tensión entre temeridad y depresión. O se desboca el impulso de hiperactividad menospreciando las precauciones, provocando inesperados contagios o se da un replegamiento de pusilanimidad. Se exagera la sensación de peligro y sobreviene el temor, el desánimo y la negatividad. Falta el sano equilibrio entre intrepidez desdeñosa y timidez enfermiza.

La misma naturaleza ha producido una lluvia canicular. Es un equilibrio entre lo fresco y lo caluroso. El nublado modera el calor solar, y la lluvia y viento ahuyentan la calidez veraniega.

Entre una suspensión total de escolaridad y una sobrecarga de trabajo en casa, se busca el equilibrio de una educación no presencial. La imagen en pantalla y la voz suplen la formalidad del aula y la cercanía real del personal docente.

Algunas veces hay quejas por esfuerzos exigentes, de los alumnos y sus padres o de los educadores. Es la cuerda floja en la que se busca la estabilidad de las moderaciones.

En el terreno nutricional se descubre la urgencia de suprimir los alimentos que causan la diabetes, la hipertensión y otras las patologías cardiovasculares. La comida saludable parece superar las posibilidades de compra de muchas familias.

El equilibrio de los huertos familiares podría ofrecer los nutrientes adecuados con gasto reducido para evitar los extremos viciosos de dañarse o de privarse.

¿VACUNA RUSA O CHINA?

Se va subrayando la opción de tener la vacuna como un bien público y no como objeto de compraventa lucrativa. Se propone que las naciones solventes puedan cubrir sólo los costos de producción sin ganancia para poder aplicarla sin ningún pago de los ciudadanos.

La vacuna acortaría la sana distancia, retornarían los contactos físicos habituales, no habría necesidad de cubrir nariz y boca en el espacio público y en los reducidos o poco ventilados, y tendrían ya los organismos las defensas suficientes que ahora sólo se logran con el plasma sanguíneo de los ya curados del mal.

SALUD MENTAL NECESARIA

La mayor necesidad en una etapa pandémica es que la gente pueda llegar a una sana mentalidad y a una recia espiritualidad. Hay un semáforo más importante que el estadístico. Es el que enciende en cada conciencia la luz roja a todo pensamiento negativo y da luz verde a todo lo que haga sonreír, tener ánimo, valor, esperanza.

Si a esto se suma la reciedumbre que viene de una espiritualidad confiada y orante, abierta a la gracia del amor divino, el tiempo de prueba se vuelve humanizante, cristianizante y victorioso, en cualquier situación...

Luferni

Columna: Claraboya

El autor de Claraboya, quien ha escrito para Vanguardia desde hace más de 25 años, intenta apegarse a la definición de esa palabra para tratar de ser una luz que se filtra en los asuntos diarios de la comunidad local, nacional y del mundo.

Escrita por Luferni, que no es un seudónimo sino un acróstico, esta colaboración forma ya parte del sello y estilo de este medio de comunicación.