Estas últimas semanas ha sido nota la desaceleración económica que tiene y se cree que irá en aumento en el país, aunado a la inflación que se ha visto.

La semana pasada comentaba con un grupo de amigos cómo habíamos visto, todos, el cambio en el gasto de la despensa semanal. Mientras llevábamos casi los mismos productos para el consumo de nuestras casas se podía decir que al cabo de algunas semanas había aumentado un 10 por ciento el monto final. Porcentaje muy diferente a la tasa de inflación que se marca.

Sin embargo, todos los días el País sigue moviéndose y generando ingreso. ¿A qué se debe? A las Pymes (Pequeñas y Medianas Empresas en México, entendidas como aquellas de menos de 50 empleados.

Estas representan el 42 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto), es decir, 4 de cada 10 pesos generados en México provienen de estas empresa, y un dato aún más impactante: el 78 por ciento de los empleos en México. En otras palabras, estas pequeñas y medianas empresas casi son responsables de cada 8 de 10 empleos en nuestro País.

¿Quiénes son estas personas detrás de las Pymes? Mexicanas y mexicanos, como tú o yo, que tienen un sueño y se levantan todos los días muy temprano para trabajar para que ocurra.

Gracias a estos emprendedores por ser valientes y arriesgarse; por ir más allá de lo cómodo y de lo que las demás personas creían que era lo correcto.

Las historias de los emprendedores están llenas de fracasos, malas decisiones, enojos, lágrimas, momentos de frustración y desesperación, y sin duda un montón de deudas y la pérdida del que se creía un buen amigo o hasta en algunas ocasiones de algún familiar. Ser emprendedor no es sencillo, se tiene casi todo en contra: trámites burocráticos y complicados ante el SAT, además del costo jurídico por constituirse, sin olvidar los permisos de apertura de establecimiento, más los de salubridad, sólo por mencionar algunos.

Siempre he pensado que deberíamos poner en nuestros Curriculum Vitae nuestros fracasos, no nuestros logros, así podrían conocer realmente de qué estamos hechos, es decir, reconocer la perseverancia y el esfuerzo que ha realizado una persona para llegar a donde está. Me parecería la forma más acertada para presentarnos y demostrar nuestras capacidades profesionales. Las preguntas deberían ser así: ¿cómo hiciste para enfrentar ese reto?, ¿cuáles fueron tus más importantes aprendizajes de ese fracaso?

Tú, empresario, no creas que tu negocio de tortillas, tu salón de belleza, tu tienda de regalos y envolturas, tu papelería, tu carnicería o tu tienda de abarrotes no está llegando a ningún lado. Eres el motor de México, que no te quepa ninguna duda.

También tú, empresaria o empresario, que ya diste ese salto y tienes ahora más empleados y una oficina más grande, pero también tienes mayores gastos fijos y de nómina. Tranquila o tranquilo: tú puedes con eso y más; cuando te digan que no te conviene arriesgarte, recuerda lo mucho que has luchado por ese sueño que ahora ves realizado. Siempre vale la pena. Sólo necesitas verte en el espejo y recordarte cómo has llegado hasta ahí: fuiste tú, estás más cerca, tú puedes.

Gracias a todos ustedes por demostrarnos todos los días, con su trabajo y esfuerzo, que este País está en camino a grandes transformaciones y todo es posible. Gracias por asumir el reto y ser #CiudadanosdeTiempoCompleto.

@garciacecy_

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