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La secuela del clásico de Pixar está muy lejos de su predecesora y entrega un filme de superhéroes que en estos tiempos se siente parte de una fórmula

Calificación: 7 de diez

“Los Increíbles 2” fue una franca decepción. Perdóname Disney, perdóname Pixar. Perdón Brad Bird y amantes de la nostalgia (¿nostalgia? Si la primera es de 2004). Lo siento mucho, pero esta secuela es un trabajo simple que llega justo en una época donde las adaptaciones de cómics son el pan cinematográfico de cada día. La primera no sólo era la película de “Los Cuatro Fantásticos” que no hemos tenido, sino uno de los mejores filmes de superhéroes de todos los tiempos. Así de ese nivel. Esta secuela es como si “The Dark Knight” (2008) hubiera tenido por continuación… pues sí, “The Dark Knight Rises” (2012). Es bajarle a la calidad considerablemente. Pero no sólo eso, sino que el trabajo de uno de los estudios de animación más aclamados, no toma ni un solo riesgo y en lugar de llevar a sus personajes hacia un nuevo crecimiento dramático entrega una aventura más, con el villano más genérico y predecible. Sí, es muy divertida, pero no existe nada en su contenido que la lleve un paso más allá.

La cinta comienza justo donde la anterior termina. La familia Parr se pone sus trajes para enfrentar a un hombre parecido a un topo que por medio de un gigantesco vehículo-taladro pretende robar un banco. La fuerza de Mr. Increíble, la flexibilidad de Elastigirl, la velocidad de Dash y los escudos e invisibilidad de Violeta, causan tremendo caos en la ciudad y el enemigo logra escapar. El resultado refuerza las creencias de la sociedad de que los súper no deberían de existir, pues son más peligrosos que benéficos. Oficialmente prohibidos, deberán encontrar un plan para subsistir de nuevo, el cual llega gracias a un empresario fanático de los héroes. Él y su hermana aseguran que Elastigirl es la mejor opción para cambiar la imagen y ayudar a que los súper sean legales de nuevo, por lo que Mr. Increíble deberá quedarse en casa a cuidar a sus hijos, mientras su esposa lucha contra un villano con poderes hipnóticos llamado El Rapta Pantallas.

Brad Bird, director de esta secuela y de la primera parte, es buenísimo con la acción. Lo demostró no sólo en la otra producción de Pixar, sino en “Mission: Impossible – Ghost Protocol” (2011) y hasta en “Tomorrowland” (2015), que aunque decepcionante resultó un trabajo visualmente muy atractivo. El señor sabe manejar la animación y hasta meterle mucho sentimiento si recordamos su ópera prima: “The Iron Giant” (1999). Don Bird tiene todas las herramientas para ganar en una cinta como “Los Increíbles 2”. Lamentablemente su nueva película nos hace sentir más como aquella mencionada con George Clooney basada en el famoso parque de diversiones de Disney. Es decir, mucho ruido y poco contenido, al estilo Michael Bay. Pero no me van a engañar, aunque el bebé Jack-Jack sea adorable y las secuencias de acción atrapen toda mi atención, me queda claro que el esfuerzo aquí es superficial, visual y hasta flojo. Como si Pixar dijera: “¿qué importa?, lo que la gente quiere es ver a ‘Los Increíbles’ de nuevo, sea como sea”.

Ya no importa que me manifieste en contra de la “secuelitis” y de las evidentes ganas de Pixar de retomar personajes del pasado, en lugar de buscar ideas nuevas y originales. Van a seguir haciendo secuelas, ¿qué más da?  Y sí, sí han hecho algunas películas originales, ese no es el punto. El punto es que si van a hacer “Los Increíbles 2”, al menos tiene que hacer honor a su nombre y reputación. Por ejemplo, recordemos que las secuelas de “Toy Story” fueron infinitamente superiores a la original. Pero siento que más que querer contar una buena historia, esta segunda parte llega para aprovecharse de la inmensa popularidad que este tipo de personajes tienen en la actualidad. Disney lo sabe muy bien, por algo son dueños de Marvel Studios.

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Por ejemplo, hay una clara oportunidad desperdiciada. El conflicto central es el mencionado Rapta Pantallas, un enemigo de identidad secreta que podemos adivinar a kilómetros de distancia. Un tipo que es malo y ya. La amenaza de siempre, de todos los superhéroes. En “Increíbles 1” teníamos a Síndrome, un villano complejo que representaba a los fanboys llevados al extremo; además del dilema de un héroe que tiene que llevar una vida en familia e incluso un trabajo normal en contra de su verdadera pasión. En la segunda parte tenemos la idea de que Elastigirl tiene que trabajar, lo cual afecta de sobremanera a Mr. Increíble, quien descubre que las actividades del hogar no son tan sencillas como imaginó. El conflicto de intereses en este matrimonio da para mucho más. La frustración del marido ante el éxito de la mujer y un entendimiento de ella desde otro ángulo. Sin embargo, esto es un problema sólo por un rato, más bien para fines cómicos, y luego se abandona. El villano, como dije, es Rapta Pantallas.

La elección de Elastigirl como nueva protagonista no es para acentuar el drama familiar, sino simplemente para darle un lugar más prominente, dada la moda del feminismo que también se ha trasladado a la pantalla. No es una mala idea, pero se pudo aprovechar de otra forma. En fin, pudo ser cualquier cosa, las dificultades de la paternidad, etcétera, el asunto era darnos un drama emocional, que fuera el corazón y centro de las escenas de acción. Pero no, aquí todo es acción y bromas, aunque muy bien ejecutadas, eso sí. Jack-Jack se roba la cinta y su secuencia con un mapache es un gran logro de la comedia corporal y excelente trabajo de ritmo. Las escenas de este tipo abundan, cada una de las peleas es emocionante, brillante, intensa y colorida. Un trabajo fantástico, al que se nota que sí le pusieron empeño, a diferencia de su historia. El problema se soluciona con golpes, patadas y chistes, en lugar de hacer crecer a sus participantes.

La emoción es importante en Pixar, quien nos ha hecho llorar infinidad de veces con sus historias. Pero también lo es para cualquier película de superhéroes, sobre todo en pleno 2018, donde tenemos muchísimos lanzamientos de este tipo; la fórmula una y otra vez. Se requiere algo más que efectos y colores, por muy bien usados que estén. Antes de la cinta se proyecta el corto “Bao”, fantástico, entrañable, conmovedor, es decir, repleto de todo el sentimiento que el largometraje posterior no tiene. Sí, es una película de superhéroes divertidísima y emocionante, pero le falta ese extra que hace a Pixar y a la predecesora de verdad increíbles.

El dato
Elenco: Víctor Trujillo, Consuelo Duval, Leyla Rangel, Oliver Díaz Barba, Martín Hernández, Darío T. Pie, Héctor Ortiz, Dulce Guerrero.
Director: Brad Bird.
Género: Animación/Superhéroes.
Clasificación: A
Duración: 124 minutos.