“Si les gusta tanto el dinero, no se metan en política”.
Pepe Mujica.

Residencias, autos, relojes, aviones privados y un largo etcétera. Lujos que, inexplicablemente, se permiten y ostentan Guillermo Anaya y Miguel Ángel Riquelme, candidatos del PAN y PRI al Gobierno del Estado.

Los candidatos dirán que son el fruto de más de 20 años de servicio a los coahuilenses o un inocente préstamo de algún amigo. Pero los números no cuadran. El salario de funcionario público, aunque elevado, no da para eso.

Por fortuna, en nuestra era de redes sociales, la cancha está más pareja. Antes no podíamos saber de estos latrocinios, hoy son escándalos. ¿Cuántos medios de comunicación amasaron fortunas, acallando más que publicando?

¿Cuántos, cuáles y de quién fueron los aviones privados que Anaya y Riquelme han utilizado en su carrera política?, ¿por qué y a cambio de qué?, ¿cómo explican sus pagos al contado de propiedades tan costosas?, ¿por qué pagar en efectivo?, ¿si tuvieron ingresos extraordinarios, de dónde provienen y por qué conceptos?, ¿si tienen otras actividades profesionales, cuáles son?, ¿pagaron impuestos por sus ingresos extraordinarios?, ¿cómo justifican que no existe conflicto de interés entre su posición de políticos investidos de poder público y sus negocios privados? Anaya ha dicho que es abogado. ¿A quiénes representó y cuándo ejerció la abogacía?, ¿cómo combinaba su actividad privada con la política?

Anaya y Riquelme podrán jurar que son pulcros y honestos, lo cierto es que los conocemos y los hechos hablan con mayor fuerza. ¿Dónde y cómo obtuvieron sus fortunas?, ¿cómo justifican el nivel de vida que se permiten? Importa considerar que, antes de esos lujos, existen gastos en toda familia: pagos por servicios, combustible, escuela, vestido, salud, seguros, personal y, en su caso, frecuentes vacaciones en centros turísticos de alto costo. Esquiar con la familia en los Estados Unidos o Canadá, no es barato. Vestirla con ropa de marca, no es barato. ¿Qué decir de matrículas y colegiaturas en el extranjero?, ¿qué de las  pólizas de seguro?

Están en juego el destino de Coahuila y el de nuestras familias. Quien resulte Gobernador heredará un desastre financiero y con él, nosotros.

Quien roba con frecuencia, por medio de los célebres “moches”, lo seguirá haciendo el resto de su vida de mil maneras. Para ellos es “lo normal”. Su impune práctica de 20 años los afirma. Si siguen ganando, ¿por qué cambiar de estrategia?

La suerte de los exgobernadores de Chihuahua y Veracruz, prófugos de la justicia, no inquieta a los corruptos que buscan la gubernatura; ni les atemoriza que Yarrington haya sido capturado. Se creen diferentes, más astutos, mejor apadrinados. A ellos no los atraparán. Es el síndrome de quien se suma a las filas del crimen organizado, que no necesariamente significa narcotráfico.

Espero que VANGUARIA siga brindándome su confianza y espacio. De ser así, en el caso de que Riquelme o Anaya resulten electos, volveré a publicar este mismo escrito, el segundo miércoles de abril de 2020, sin otro afán que aportar algunos datos que sirvan para clarificar lo que aprendimos y lo que ignoramos de los ahora candidatos y sus inexplicables lujos. En una sociedad democrática y transparente, lo importante son las respuestas, no las preguntas.

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