Recordemos que procedemos de migrantes y que muchos de nuestros ascendientes con toda probabilidad fueron personas que se atrevieron a cruzar el océano esmirna barrera

Todos procedemos en algún momento de migrantes. Por lo menos cuatro de nuestros 16 tatarabuelos migraron de algún lugar para buscar un destino mejor.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que lidera la mexicana Alicia Bárcena, del 10 al 15 por ciento del total de la población en nuestro País se encuentra en extrema pobreza. Se presume que en Nuevo León casi no existe la pobreza extrema y en general en los estados norteños ocurre lo mismo, pero en la mayor parte del territorio nacional hay muchas personas que sufren de hambre, y además de ignorancia.

Prácticamente estamos entrando en el quinto centenario de la fecha en que inició el encuentro entre nativos del continente americano y europeos. Después de tantos años transcurridos siguen los indígenas en la pobreza y con pocas posibilidades de trascender.

Desde hace tres años se han visto en cruceros, de ciudades norteñas cercanas a la frontera con los Estados Unidos, hombres y mujeres extranjeros pidiendo apoyos económicos mostrando su tarjeta de identidad. 

Ahora se ha recrudecido esta situación, aunque expertos aseguran que inició hace cinco años el cruce por la frontera del sur de México de 400 mil personas anualmente.

Al principio de este fenómeno migratorio eran centroamericanos los que aspiraban a cruzar la frontera norte y avecindarse en la Unión Americana. El año pasado inició la migración de caribeños, ahora se han agregado originarios de África.

Trump presiona a López Obrador y lo amenaza de muchas maneras si el gobierno mexicano no hace algo para contener la migración hacia el norte; pero ni siquiera se ha visto la posibilidad de contener a los migrantes y sus tropelías en el sur sureste de México, menos frenar su llegada a la frontera México- americana.

Ya hemos escuchado llamados de auxilio de comunidades del sur sureste, donde los propios ciudadanos recomiendan cerrar los comercios y a las familias locales les piden permanecer en sus casas.

Estoy muy consciente de los derechos humanos de todos ellos, pero me pregunto: ¿Cuántos de estos migrantes están integrándose a las caravanas por motivos políticos? ¿Cuántos por hambruna? ¿Cuántos porque pretenden vivir el estilo consumista de Estados Unidos?

Si los migrantes se quedan en México, menudo problema tendremos, pues en el mejor de los casos se sumarán a la economía informal, y los que no, entrarán a la franja de la pobreza extrema, algo que pretende erradicarse como primer Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas de la Agenda 2030.

El Domingo de Resurrección tiene los ángulos religiosos de la Iglesia Católica, también significa una oportunidad para un nuevo despertar entre los seres humanos del planeta. Comprendamos a quienes están pisando nuestro territorio moviéndose de su terruño para sobrevivir, pero eso sí, no permitamos que se sumen al ejército de pobres mexicanos que hoy día ya le significan al País una gran responsabilidad en materia social y económica.

Recordemos que procedemos de migrantes y que muchos de nuestros ascendientes con toda probabilidad fueron personas que se atrevieron a cruzar el océano como soldados, porque en su hábitat de origen eran parte de la base de la pirámide social y querían ser más. 

Mundo Sustentable
Carlos Gómez