Cuando me invitan ante un grupo de jóvenes a exponer las bondades de la lectura en general y de la literatura en particular y del por qué deben de leer los muchachos y afanarse en ello, sin mucha disquisición de por medio, invariablemente doy una recomendación: hay que leer de todo. Y de todo es de todo; incluyendo claro, revistas como “TV y Novelas”, “TV y Notas”, “Hola”, “Fama”, “National Geographic”, “Año Cero”, “Muy Interesante”… hay que leer libros de todos los autores posibles, incluyendo a Paulo Coehlo, Dan Brown, Elizabeth Kostova, Isabel Allende, Walter Rizo… No pocas veces veo desconcierto en los ojos de los maestros, mientras el alumnado cruza risas y carcajadas cómplices.

La recomendación es cierta y no hay nada de ironía. De hecho, ignoro si aun existan, pero recomiendo que se lea “El Libro Vaquero”, “Sensacional de Lucha Libre” y otras publicaciones de este extraño pelaje. Creo que usted ya lo notó e insisto, la recomendación es en serio. Muy en serio. Primero, hay que leer todo lo que caiga en la mano. Todo. Lo primero es que los niños y jóvenes se aficionen a cualquier material de lectura. Puede ser a Miguel de Cervantes (lo dudo), a un comic como “Batman” de Stan Lee, o las teorías conspiracionistas de Dan Brown y sus códigos secretos que este tipo encuentra con tanta facilidad en billetes de un dólar, en pinturas clásicas, en los relicarios de Iglesias góticas o en los Evangelios que no hemos aprendido a leer y menos a interpretar según su sabiduría. Lo primero es una acción: hay que leer. Ya luego iremos guiando y formando al joven lector. Posteriormente se le acercarán buenos materiales de su apetencia e interés, pero primero es que lo lea y devore todo a su paso. 

De hecho y en honor a la verdad, así me formé. En mi casa no había biblioteca alguna, salvo los libros escolares obligados. Y como soy el último de la fila, pues veía los libros de mis hermanos mayores y empecé a leerlos por mera diversión. Pero en aquellos años de mi formación azarosa y errática, recuerdo que me hice fanático de una publicación especializada en Ovnis y fenómenos paranormales, se llamaba “Duda”. Ignoro si se siga editando al día hoy. Lo cierto es que era mi lectura semanal al igual que “Selecciones del Reader’s Digest” y otras de este tipo. Pero, mi favorita era “Duda.” Me volví especialista en Objetos Voladores No Identificados y todos aquellos míticos episodios como el de Roswell, en Estados Unidos. Entre la conjetura, la duda y la extrañeza, creía ver Ovnis por todos lados, incluyendo ciertos prototipos que se habían perfeccionado en la Alemania Nazi de Adolf Hitler.

Esquina-bajan
Y entre burlas y veras de aquellos años al día de hoy, claro que ha llovido; pero, he seguido leyendo como “postres” algunas revistas y libros al respecto. Ya luego uno va descubriendo investigadores y editoriales serias de este tipo de fenómenos. Y rueda rodando este interés mío, voy descubriendo que no, no ando tan errado en esto del conocimiento ufólogo. No, no estoy solo. En un ensayo que nunca se publicó, fechado en 1939, en un texto mecanografiado de 11 cuartillas titulado “¿Estamos Solos en el Universo?”, quien explora en este tipo de teorías, como la vida en otros planetas, el universo, la existencia de extraterrestres (alienígenas) y lo que ahora se conoce como “exoplanetas”, fue nade menos que… sir Winston Churchill (1874-1965). 

Sí, el mismo Winston Churchill que usted conoce como lord del Almirantazgo y Primer Ministro británico que en 1940 asumió el liderazgo de su país en los horrores de la Segunda Guerra Mundial, pero el cual prometió el triunfo. El político, historiador y gran orador, era un perfecto aficionado y empedernido lector de ciencia. Este ensayo que jamás se editó y que ahora se da a conocer a nivel mundial, estuvo guardado en un cajón desde siempre. Está bajo reguardo del Museo Nacional Churchill en Estados Unidos y apenas el año pasado, en el 2016, el Director del Museo lo puso en manos del astrofísico y escritor Mario Livio, el cual ha dado cuenta de él a la vez, en un ensayo en la publicación  especializada “Nature.”

Usted ahora y con la maravilla de internet (no de los “memes”, puf), puede acceder al material del científico e historiador británico. Hay una imagen espléndida de Kurt Hutton para Getty, donde retrata las cuartillas mecanografiadas por sir Winston Churchill. Y el texto aquí deletreado, usted lo puede leer en línea. ¿Ovnis? Sí ¿vida en otros planetas? Sí ¿alienígenas? También. Hasta Churchill lo olía y se hizo científicamente estas preguntas. ¿Hay vida en otros planetas entonces?

Según la respuesta del científico que tuvo en su mano el texto para ensayarlo, Churchill sí creía en otras “civilizaciones inteligentes.” OMNIA aquí en VANGUARDIA hace días lo editó también. Sí. 

Letras minúsculas
Caray, voy a volver a leer materiales sobre este escabroso y entretenido tema…