El asunto de los ‘Papeles de Hacienda’ parece un ejemplo de las razones por las que los mexicanos vivimos en la región más desigual del planeta

 México forma parte de la región más desigual del planeta, de acuerdo con la medición que de la distribución de la riqueza han realizado todos los organismos internacionales dedicados a dicha tarea. Y pese a los esfuerzos emprendidos en las últimas décadas, el problema persiste y en algunos casos se agudiza: Latinoamérica se resiste a construir comunidades en las cuales la inclusión y la igualdad entre individuos sea la divisa.

¿Cuál es la razón de esta endémica circunstancia según la cual quienes lo tienen todo, cada vez tienen más, y quienes tienen poco cada, vez tienen menos?

Las hipótesis podrán variar de acuerdo con la disciplina de quien realice el análisis, aunque las variaciones serán simplemente matices de una misma causa estructural: la corrupción como elemento vertebrador de políticas públicas orientadas a favorecer la acumulación de la riqueza colectiva en unas pocas manos.

Porque eso es a final de cuentas la desigualdad: el hecho de que todos contribuyamos a generar la riqueza, que ésta sea evidente, pero que solamente unos pocos la tengan como patrimonio y accedan a sus beneficios.

Y en este punto resulta obligado insistir en que las sociedades desiguales no lo son necesariamente porque sean pobres, es decir, porque no exista un patrimonio colectivo susceptible de ser repartido, sino porque éste es distribuido con políticas asimétricas diseñadas y puestas en prácticas -así sea de forma involuntaria- para perpetuar la desigualdad.

Un extraordinario botón de muestra de este tipo de políticas lo representa el reporte periodístico que publicamos en esta edición, producto de la investigación realizada a partir de los documentos obtenidos por el Centro de Análisis e Investigación Fundar, en los cuales constan los nombres de quienes se vieron favorecidos con la condonación de un crédito fiscal entre mayo de 2015 y mayo del presente año.

En total, de acuerdo con los documentos obtenidos por la organización civil, la Secretaría de Hacienda dejó de ingresar a las arcas públicas, en el periodo citado, casi 51 mil millones de pesos cuyo pago “perdonó” a 7 mil 108 empresas cuyos propietarios tienen alguna relación con el poder.

¿Es justo que la suma citada haya dejado de cobrarse porque las autoridades hacendarias consideraron que las referidas empresas, y en particular 607 de ellas, debían ser “apoyadas” en su economía con la condonación de la totalidad o parte de sus créditos fiscales?

No se puede hacer tabla rasa en el tema, por supuesto. Es probable que en algunos casos efectivamente existiera la posibilidad legítima de proceder a la condonación, pero el historial de nuestros funcionarios es tan poco satisfactorio que resulta difícil concederles siquiera el beneficio de la duda.

Porque al menos a primera vista, el asunto de los “Papeles de Hacienda” parece un claro ejemplo de las razones por las cuales los mexicanos seguimos viviendo en la región más desigual del planeta.