Se está planteando un programa en el que niños y niñas participantes de la categoría ‘Reina’ puedan escribir crónicas sobre sus derrotas y triunfos en el terreno de juego

Se requiere de mucho amor por la educación infantil por parte de profesores o de adultos para dedicar tiempo a impulsar la lectura y el ejercicio de la crónica en los niños.

Hay siempre una relación directa entre la calidad de sus lecturas y su desarrollo psicológico y adaptación a la vida. No se trata solamente de que los niños cuando leen puedan manejar palabras más ricas, más bien el niño cuando practica la lectura incorpora imágenes del mundo a su vida enriqueciéndola.

La saga de libros sobre el mago Harry Potter incentivó la lectura de los niños de los últimos tiempos, como lo fue el libro de “Las Mil y una Noches” para los que fuimos infantes hace muchas décadas; pero más allá de los textos que despierten el interés lúdico hoy resultan importantes aquellos libros capaces de promover valores.

En sociedades tan dispares como las que vivimos en la actualidad pocas experiencias permiten a los niños sentir que son parte de un equipo en el que los valores predominan. “Jugaré limpio” es uno de los preceptos que los niños que practican beisbol deben considerar antes de ir al campo de juego.

Las Ligas de Béisbol Infantil en el mundo han promovido valores en los niños desde el año 1947 en que se creó la serie mundial como un torneo de beisbol para niños, y en el que ahora compiten en la gran final ocho equipos de la Unión Americana y ocho equipos del resto del mundo. Williamsport es la ciudad en Pensilvania, sede de esta serie en la que en 1957 el niño regiomontano Ángel Macías logró con su pitcheo un juego perfecto. Esta hazaña inspiró ya dos libros y dos películas.

A los peloteritos nuevoleoneses que participaron en aquel juego se les llamó “Los pequeños gigantes”, entre ellos estuvo el actual empresario de la construcción, Pepe Maiz García.

Ahora con la existencia del Programa de Desarrollo Cultural Infantil “Alas y raíces”, del Gobierno de México y con la confluencia de la Comisión de la Crónica Infantil y Juvenil de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas (ANACCIM), se está planteando un programa en el que niños y niñas participantes de la categoría “Reina” (11 y 12 años de edad) puedan escribir crónicas sobre sus derrotas y triunfos en el terreno de juego y también sobre aquellos aspectos de su vida en donde los valores sean destacables.

Para hacer crónica es indispensable la lectura. Si tutores y niños leen juntos las preguntas y comentarios aparecerán como puertas luminosas al conocimiento.

Existen escritores notables que en su infancia iniciaron con la práctica de hacer crónicas sobre lo que ocurría en su contexto familiar y en el mundo en que se iban desenvolviendo.

Una ventaja es que ahora no hay necesidad de que haya una biblioteca en la familia lo que era muy difícil que pudiera ser lugar común en México. Mis hermanos y yo tuvimos la oportunidad de contar con la biblioteca de nuestro padre que además contaba con volúmenes de la biblioteca de mi abuelo.

Hoy los libros se pueden consultar electrónicamente, pero la guía de un adulto sigue siendo pertinente para encaminar la vocación de los infantes para escribir, así que los esforzados cronistas de la ANACCIM además de ofrecer un taller a quienes vayan a apoyar el ejercicio de la crónica de niños y niñas que practiquen béisbol estarán atentos para que este proyecto original e iluminador de cultura y deporte se desarrolle con éxito.

Carlos Gómez

Columna: Mundo sustentable