Foto: Especial

Por: Élmer Mendoza


Si usted es apostador en las peleas de perros, si le agrada esta forma de crueldad extrema, mejor no lea esta novela porque Arturo Pérez-Reverte le va a patear las pelotas o lo que tenga en la entrepierna. Ese es el tema de Los perros duros no bailan. El personaje principal es “Negro”, un mestizo cruce de mastín español y fila brasileña, campeón en el lugar de peleas de perros conocido como el “Desolladero”, retirado de milagro en un barrio tranquilo, pero que la desaparición de dos de sus amigos más apreciados, Teo y Boris el Guapo, lo inducen a buscarlos y los encuentra en el territorio que menos deseaba: la Cañada Negra, el campo de entrenamiento de los luchadores.

Desde que nuestro mundo, el de los carnívoros, existe, siempre se trata del mismo combate, de la misma enloquecida y eterna desesperación. Dentelladas y sangre”.
Arturo Pérez-Reverte

Con un ritmo de vértigo, un lenguaje adecuado y agradable, humorístico a veces, Pérez-Reverte nos conduce por esta historia llena de personajes de diversas razas.

Es una novela negra, cuyo tratamiento principal es el drama de estar siempre entre la vida y la muerte: “Vivir nunca está de sobra”, expresa el dogo, que ha tenido sus experiencias y que demuestra, en una decisión, que “más sabe un perro por viejo que por perro”. Ya saben, evitar esos puntos de la vida en que no conviene “pasar de la sartén a las brasas”.

Los perros duros no bailan
Arturo Pérez-Reverte
Alfaguara
España 2018