En 1920 sobre la calle de Múzquiz número 227, en la zona centro de la ciudad, don Juan Guzmán Morales fundó la panadería “El Radio” que en 2020 está cumpliendo sus primeros 100 años, y que desde entonces viene ofreciendo un pan de gran calidad a su clientela, siendo la constancia la razón de su permanencia.

De 1957 a 1966, su esposa, doña Manuelita Macías se hizo cargo del negocio, apoyada por dos de sus hijos: Roberto y José. Y a partir de ese último año, y hasta la fecha, a sus 77 años, ha estado al frente el señor Jesús Luis Guzmán Macías, respaldado por sus hijos, entre los que se encuentra Edgar, quien amablemente me proporcionó la información para este artículo.

Los panaderos comienzan a laborar a las seis y media de la mañana, abriendo sus puertas al público a las siete, hasta las nueve de la noche. El pan pasa por un proceso de fermentación que lleva de dos a tres horas, para ingresar luego al horno de bóveda, que es el original y que funciona con gas; anteriormente era de leña.

En la panadería laboran 11 empleados, y en el área de reparto nueve, que son los encargados de llevar diariamente el producto a la sucursal de la calle de Mina, y a las 150 tienditas donde se distribuye. El insumo principal, que es la harina se adquiere con un proveedor de Monterrey a un mayor precio, con el fin de garantizar la calidad.

Hay una gran variedad de presentaciones, sin embargo, tratándose del pan dulce, las conchas son las de mayor demanda; se venden al día alrededor de 350 piezas, pero la estrella es el pan francés, del cual los domingos por la mañana se venden 700 piezas. Señala Edgar Guzmán, que para lograr la mejor calidad, este pan es fermentado sobre piezas de madera, a la manera tradicional; de ahí su sabor.

El COVID, en su etapa más aguda provocó un desplome del 50 por ciento en las ventas, actualmente la reducción es del 30 por ciento, y no han tenido ningún apoyo del gobierno. El pan no tiene un precio tan alto y es de primera necesidad; se trata de lo que los economistas llamamos un producto con demanda inelástica.

Algo importante, es que los hijos de don Jesús no dependen de “El Radio”, ya que ellos tienen sus propios negocios. Sobre la competencia, su respuesta es que la clientela es de muchos años, la mayoría vecinos del barrio, y que cuando los papás se mudaron a otro rumbo, los hijos han seguido acudiendo a la panadería.

Entre los vecinos de hace años, puedo mencionar a la familia del doctor Chema Dávila y doña Panchita Ramos, a quien tuve el gusto de conocer, conservando un muy grato recuerdo de ella. Esta apreciable dama, es la madre de mi amigo de muchos años, el arquitecto Francisco Dávila, hermano del ingeniero Genaro, y del doctor Chema.

Por ese rumbo vivieron también doña Luz Ramos, abuela de mi esposa Tere, la familia Tovar Bernal, Armando y Juan Antonio Morales, “Los Cubanos”, los Herrera; Juan Manuel y Fernando, Melchor de los Santos--, mi amigo, quien fue rector de la UAdeC a los 22 años--, las maestras Dorotea y Thelma de la Fuente, Azucena Ramos, Santana Jiménez, las familias Rumayor Aguirre y Gómez Garza, a la que pertenece otro buen amigo, el ingeniero Héctor Gómez.  Agradezco la información que me facilitó Freire Serna, otro buen amigo de mucho tiempo. 

Hay que mencionar también a don Neftalí Dávila, al boxeador Frankie Gutiérrez, al “Chino el Loco” y otros que no recuerdo. Don Raúl Martínez, dueño de la “Victoria” donde elabora botas de gran calidad, me comentó que cuando niño acudían al “Radio” para recoger la pedacería y llevarla al rancho para los animales. Por cierto, en 1926, año en que nació Marilyn Monroe, este negocio cumplirá los 100 años.

A punto de terminar la entrevista, Edgar me dice que dejé fuera la pregunta más importante. ¿Por qué el nombre del “Radio”? Me dice que la gente fue la que lo bautizó, cuando decían. “Ve a la panadería, esa donde está el radio.”

Ahora me dispongo a honrar a “El Radio” con una torta de pan francés, ya sea de jamón con aguacate, o de huevo con chorizo. Felicidades y que vengan los siguientes 100 años.