Esta semana inició con los resultados censales que muestran la realidad de México en términos poblacionales y de vivienda. Los datos presentan un país de cambios importantes que es necesario explorar para poder comprender las tendencias, no el futuro porque no hay una bola de cristal, en relación a temas como la juventud mexicana, la educación y la vivienda. Posteriormente se presentarán otros análisis, porque datos hay muchos, pero espacio poco.

126,014,024 es la población total de este país, tomando como base la fecha en que se llevó a cabo el censo, esto es 2020. Poco más de 120 millones de personas habitan el territorio nacional en las 32 entidades federativas, siendo el estado de México la entidad con el mayor número de habitantes (16,992,418) y Colima con el menor (731 mil 391). Grandes diferencias que ilustran también otras situaciones que complican la generación de bienestar por parte de todos los niveles de gobierno. Tan sólo poblacionalmente una política de “todos iguales” no podrá funcionar ni hoy ni nunca. Un dato para la reflexión, el grupo de edad de mayor prevalencia de toda la población tiene hoy entre 10 y 19 años. Toda una vida por delante si se toma en cuenta la expectativa de vida actual que es en promedio de 75 años.

México es un país de jóvenes, la edad promedio de la población es de 29 años, bastante bajo en comparación con otros países como Alemania que es de 46 años. Este dato tiene muchas implicaciones. Por ejemplo, es una reducción de la presión pensionaría de largo plazo, hay tiempo suficiente para revertir las problemáticas actuales de bajo poder adquisitivo por pensiones ínfimas, las empresas disponen de mano de obra de muy largo plazo, joven y fuerte con capacidad para hacer frente a cualquier otro reto como la actual contingencia sanitaria. Juventud también es innovación, y por ello las empresas internacionales y las nacionales tendrán la oportunidad de generar patentes y renovar industrias en pleno envejecimiento como la química, aunque como dicen los expertos, “la química siempre se está transformando a sí misma”. La edad promedio de los dueños de empresas “incipientes” en el valle del Silicio en California es de 23 años, así que hay esperanza de crear espacios especializados para la innovación juvenil.

Chiapas y Durango tienen los promedios de edad más bajos, 24 y 27 respectivamente pero no son los estados con mayor crecimiento o nivel de desarrollo en el tema económico. Y aquí es donde comienza la inequidad nacional, ambos estados tienen juventud, pero también altos niveles de pobreza, al menos Chiapas. Son dos de los 9 estados que tienen indicadores de migración negativa (expulsan más gente de la que atraen) y en la educación tampoco tienen indicadores que les favorezcan.

Hay 35,219,141 viviendas, cuya ocupación promedio es de 3.6 personas por vivienda, una reducción de casi el 50% con respecto a 1980, esto significa menos hacinamiento y un incremento del valor patrimonial familiar. No cabe duda que el mayor ingreso real ha dado lugar a la compra de más viviendas, sobre todo a partir del año 2000. Vicente Fox, siendo presidente impulsó el sector de la construcción de manera importante y redujo drásticamente la falta de vivienda que prevalecía en las décadas anteriores, incidiendo directamente en la calidad de vida de la población.

En el aspecto educativo, hay que mencionar que el 4.9% de la población no tiene algún nivel de escolaridad, el 49.3% tiene primaria y el 24% media superior, la educación superior alcanza el 21.6%. Parecerían buenos indicadores para un país en desarrollo, pero todavía no son números que incidan directamente en una mejora económica para poder competir con éxito no solo contra los países asiáticos sino contra los mismos países latinoamericanos. China, por ejemplo, ha invertido para que su población llegue al 30% en el nivel superior en universidades del primer mundo.

En el nivel de escolaridad promedio, México ha mejorado al pasar de 8.6 años en 2010 a 9.7 en este último censo. Casi un año más en promedio de escolaridad, muy poco comparado con los 17.5 años de Gran Bretaña o de 17.2 años de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico de la cual, por cierto, México forma parte. Hace falta incrementar el doble sólo para poder pensar en mejorar, ya que los otros países también están mejorando. Ciudad de México y Nuevo León son las entidades que destacan (Coahuila en tercer lugar) con 11.7 y 10.7 años de escolaridad promedio y Chiapas y Oaxaca los peores en este indicador con 7.8 y 8.1 años respectivamente. La información anterior puede cruzarse con otros datos como el producto interno bruto estatal y explica claramente los rezagos del sur del país, Chiapas y Oaxaca siguen siendo estados que requieren mucho apoyo de la federación para superar sus rezagos. Estados con mucha juventud estos últimos pero carentes de oportunidades.

El censo de 2020 ha demostrado de manera clara las grandes diferencias que tiene el país en términos sociodemográficos, ya no se diga económicos. Es por eso que el presidente tiene que gobernar para todos. No puede gobernar sólo para los pobres porque la inversión se va y sí sólo gobierna para los ricos, se cae en el abuso laboral. México mantiene el bono demográfico y lo seguirá teniendo por al menos otros 20 años, pero si la tasa de fecundidad sigue bajando como hasta ahora (2.1 hijos por mujer), en 40 años se podrá empezar tener una tasa de crecimiento poblacional negativa. Y eso tendrá un impacto perjudicial en muchas áreas como el consumo interno, por citar un ejemplo.

Los datos son contundentes gracias a un censo admirado internacionalmente por su exactitud metodológica, que sirve de referencia y ejemplo a nivel mundial. Esta vez, nadie puede decir que tiene otros datos porque quedará en ridículo. Simplemente no hay otros datos.