Al cumplir 40 años de existencia, esta industria, que se convirtió desde hace tiempo en el motor de la economía regional, da empleo directo e indirecto a unas 135 mil personas, que multiplicadas por tres dependientes por trabajador, tiene un impacto en las vidas de alrededor de 540 mil individuos, es decir, más del 50 por ciento de la población total de la zona metropolitana de Saltillo; de ahí su carácter estratégico.

Actualmente el sector vive un momento clave, pues a nivel mundial se ha entrado de lleno a la migración hacia los vehículos eléctricos, dejando atrás los impulsados por combustibles fósiles. Un indicador de este cambio, lo tenemos al observar que el valor de mercado de Tesla, supera al del conjunto de las siete productoras de autos más grandes del mundo. Las empresas ensambladoras de vehículos en esta región son: General Motors, Fiat-Chrysler, y Daimler, localizadas en Ramos Arizpe y en Derramadero.

Las decisiones que adopten estas corporaciones habrán de influir de manera directa en el sector de autopartes, donde Coahuila aportaba hace poco el 19.2 por ciento del valor total de la producción nacional. ¿Qué estrategias se tienen contempladas para la fabricación de vehículos eléctricos en nuestra región? Veamos los planes que se tienen en base a la información disponible.

General Motors. En alianza con Honda, planea producir en Ramos Arizpe el modelo “Cruise Origin” para el 2023, utilizando la tecnología para baterías “Ultium,” asimismo, es posible el rediseño de su planta en el año 2024 para el ensamble de autos eléctricos. Lo anterior cobra fuerza, luego que la empresa japonesa anunciara que a partir del 1 de abril asume como CEO un ingeniero que ha impulsado la reconversión hacia los autos eléctricos. ¿Qué pasará con los modelos “Chevrolet Blazer” y el “Equinox” que aquí se ensamblan, y con los motores y la planta de transmisiones, todos adaptados a gasolina? 

Fiat-Chrysler (Stellantis). La corporación tiene planes para convertir su exitosa pick up RAM 150 pero no tiene una fecha para hacerlo, ni el lugar de ensamble. Pudiera ser Derramadero, pero no existe certeza al respecto. Este complejo es el de mayor importancia en la industria automotriz regional, ya que además de la RAM 150, en ese lugar se ensambla la Van “Promaster,” y se cuenta con una planta de estampado y otra de motores.

Incluyendo la planta de motores de Ramos Arizpe, el empleo directo generado por esta empresa asciende a cerca de 11 mil trabajadores y empleados; el mayor número en la región para la industria automotriz.

Daimler. En su planta de Derramadero se ensambla el camión “Freightliner” desde el año 2009, habiendo recibido varios premios por la calidad del producto armado en este lugar. La corporación anunció que para enfrentar la competencia de Tesla, Volvo AB y Navistar, este año van a comenzar la producción de una versión eléctrica en su planta de Carolina del Norte. La información disponible para la fábrica de Saltillo señala que la reconversión se hará en el “futuro cercano,” sin informar sobre una fecha precisa.

Además de la migración ya mencionada, la industria automotriz regional debe hacer frente a las condiciones estipuladas en el T-MEC, entre las que destacan, que el 40 por ciento del valor agregado de un vehículo ligero, y el 45 por ciento de uno pesado, se tendrá que efectuar en zonas con salarios no menores a 16 dólares la hora.

Otro punto importante, tiene que ver con el uso de acero producido en la región de América del Norte en el ensamble de vehículos, que debe ser mínimo del 70 por ciento, y lo que pudiera ser una oportunidad para AHMSA, tiene riesgo de no concretarse mientras AMLO y Ancira juegan a las vencidas.

¿Se podrá integrar nuestra región sureste a esta dinámica? ¿Cuál será la decisión de Fiat-Chrysler y de Daimler sobre las actividades de ensamble en Derramadero? ¿Cómo afectarán estas decisiones a la industria de autopartes establecida en este lugar de Coahuila? ¿Tendrá capacidad el gobierno del estado para influir en estas estrategias? De las respuestas que se tengan a estas preguntas, depende el futuro económico de la región sureste de Coahuila, pues ya existen focos rojos en las regiones Centro y Carbonífera y nadie desea que se encienda otro aquí. Esperamos que el proceso de transición de gasolina a electricidad no haga corto circuito.