Si dice que en el amor y en la guerra todo se vale; pues en la política también, veamos.

A la agonía por la que está pasando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hay que agregarle una nueva enfermedad, ya que con la elección de Alejandro Moreno como nuevo presidente de ese partido que se supone haría una asepsia integral escombrando por todos los rincones, ahora resulta que al parecer, según delatores, es propietario de algunos inmuebles que de acuerdo a sus ingresos no fueron suficientes para su adquisición, por lo que sugieren que se realice una investigación a fondo para su esclarecimiento. 

Si del resultado de esa investigación se desprende que es inalcanzable para la obtención de esas propiedades, ¿qué pasará con su posición del mando superior partidista?

Desde luego que será necesario su retiro como tal, por lo que su lugar lo ocuparía Carolina Viggiano, esposa del exgobernador Rubén Moreira, ya que estatutariamente se dispone que sea, en este caso, la secretaria general la que acceda al puesto dejado por el presidente.

Ese camino, lo puede pensar alguien, ¿fue planeado de manera que se reafirme la fuerza política de nuestro coterráneo? Si así suceden las cosas, los próximos candidatos al Congreso local, los que jugarán por las presidencias municipales, los futuros diputados federales e incluso la misma gubernatura, se verán tocados por la sombra de la mano fuerte del exgobernador, pasando por encima del derecho de opinión que le asiste al Gobernador como líder moral de su partido, pues la imposición es una antigua forma muy conocida de los coahuilenses.

A casi dos años que llegó el señor Riquelme a la gubernatura y que fue sentado por una mayoría de votantes con domicilio en Saltillo, otorgándole la confianza necesaria para que gobernara el Estado, con votos en cantidad superior a los de los laguneros incluso de los de la misma ciudad de la que es originario, ha hecho esfuerzos por ir limpiando la atmosfera para que los vientos se fueran esfumando, a fin de que en su gobierno junto con los ciudadanos se trabajara en equipo, apoyándose mutuamente para llevar al estado por caminos menos complicados y vivir con estándares de calidad.

Por estos días el Gobernador hace una gira promocional por China acompañado de alcaldes de las diversas regiones de Coahuila, con el objetivo de que los asiáticos conozcan lo que ofrecen nuestros municipios y sean beneficiados mediante la instalación de empresas que ofrezcan empleos bien pagados, y se aleje la necesidad de que los jefes de familia amanezcan con la angustia de buscar trabajo para el sustento de sus familias.

En cualquier área de nuestro existir, el equilibrio es indispensable para transitar con ecuanimidad sin lastimar el entorno, sin afectar intereses nativos, por lo que es reconocible esa labor del Ejecutivo del Estado de llevar a todas las regiones empresas que den vida a las ciudades y sus habitantes.

Para promover un equilibrio empresarial es necesario aceptar lo que cada región ofrece, como tener una infraestructura que le allane el camino a las empresas que desean asentarse en determinado lugar, tener los servicios que demanden, una mano de obra especializada, una seguridad dentro de los márgenes aceptables, un clima laboral sumamente tolerable y en sus inicios el ofrecimiento gubernamental de incentivos de carácter fiscal que anime su establecimiento.

Ese comentario más que nada se refiere a que por más que la nostalgia le remueva el corazón y le traiga recuerdos al Gobernador que los quiera aligerar por su lugar de origen, es importante, pues lo sabe, que primero habrá que crear la infraestructura necesaria y después atraer las empresas, o dicho de otra forma, primero se construye la piscina y luego se le llena de agua.

Las estrategias deben ser medidas y pesadas, pues estos dos eventos, de política y empresarial, corresponde construirlas pensadamente y con la fuerza necesaria de un equipo bien cohesionado, pues el sello de la casa debe prevalecer ante los embates de agentes exógenos que lo único que harían sería borrar la identidad del gobierno actual y obtener una supremacía externa que fortificara su poder.

Al político puro no le importa derribar a alguien con tal de conseguir lo que quiere.

Se lo digo EN SERIO.

@aguirreperalesf

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