María Victoria, madre de Luis Alberto. Foto: Cortesía
Estas jefas de familia dejarán de lado los festejos, estarán buscando a sus vástagos en una fosa, exigiendo justicia ante las autoridades con una sola meta: encontrarlos
El gobierno apuesta a que las madres nos cansemos, que dejemos de buscar. Es un caso menos para ellos. Pero no lo haremos”.
María Victoria, madre de Luis Alberto.

“Las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de amnesia obligatoria”, decía Eduardo Galeano sobre las abuelas de Argentina que en la década de los 70’s empezaron a marchar para exigir el paradero de sus seres queridos desaparecidos en la dictadura.

En México llega un nuevo 10 de mayo en el que a falta de respuestas, miles de madres tendrán que cambiar el día que representaba asueto y felicitaciones, por el diálogo con autoridades, las excavaciones en fosas, y las calles para exigir justicia.

Aquí algunas historias.

‘¿IMAGINAS UN 10 DE MAYO BUSCANDO EN FOSAS?’

Hoy, María Victoria, la madre de a Luis Alberto, saldrá a buscar a su hijo y a los de sus compañeras en una fosa clandestina, pero no es la única…

Otras madres caminarán exigiendo justicia en las calles de todo el país. Mientras tanto, otras más concluirán una audiencia a cientos de kilómetros de distancia con autoridades internacionales a quienes expondrán que la falta de justicia y de respuesta ante desaparición forzada y la no identificación de personas en México, se convirtió en una práctica institucional donde los años pasan sin medida.

“El gobierno apuesta a que las madres nos cansemos, que dejemos de buscar. Es un caso menos para ellos. Pero no lo haremos”, dijo Diana Iris García antes de partir a Jamaica a una audiencia con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos junto a otras madres un día antes del 10 de mayo.

Los días de María Victoria Romero cambiaron a partir del 22 de agosto del 2010. Hasta ese día, el último en que se supo de Luis Alberto Hernández, de 35 años en aquel entonces, su tiempo se dividía del trabajo, a los hijos y a los nietos.

Desde octubre del año pasado, la madre con residencia en Piedras Negras dejó su trabajo para entrar de lleno a las labores de búsqueda. El trabajo que había mantenido haciendo costura en una empresa de la frontera coahuilense se volvió un impedimento para seguir alimentando la averiguación sobre el paradero de Luis Alberto, que con los años se fue empolvando cada vez más entre los archivos de la Fiscalía del Estado.

Incertidumbre. Madres de familia como Diana Iris y María Victoria pasarán este 10 de mayo con un solo deseo: encontrar a sus hijos, luego de años de estar ausentes.

“Lo único que nos resta es salir a buscarlos nosotros”, dice.

Y así, desde hace más de una década, han ido pasando las horas de las madres de al menos 40 mil desaparecidos que las autoridades reconocen de manera oficial; de las madres que se sabe que denunciaron, de las que tienen un número de expediente en sus manos, y que a pesar de la insistencia y los reflectores internacionales en el tema los avances son inexistentes.

“Es un antes y un después. Antes mi vida era tranquila, mis hijos, mi casa, mi trabajo. Ahorita tuve que dejar de trabajar; iba con el MP, nunca hacía nada, ni nada. Hasta el día de hoy el expediente va igual que al inicio”, expresa María Victoria.

“Con la familia fue un giro. Ahora que es el 10 de mayo no puedo estar con mi familia, con mis nietos, en el cumpleaños de mi mamá; se vuelve una vida diferente, no estar con mis seres queridos. Mis hijos me dicen que ellos están ahí, y para mí es muy difícil, porque a la vez que quiero estar con ellos, también quiero buscar a mi hijo. No puedo decir: ya se desapareció, ya déjalo; simplemente no puedo”, agrega.

Tras integrarse a Familias Unidas en Búsqueda y Localización de Nuestros Desaparecidos, a sus 62 años partió a finales de la semana a reunirse con una caravana convocada por la organización Asimbudes (Asociación Internacional de Búsqueda de Desaparecidos), que es la quinta que se lleva a cabo.

Esta vez, la Caravana se organizó para visitar los Semefos, Ceresos y las fosas clandestinas en Michoacán a realizar búsquedas forenses y en vida junto a madres de Puebla y Veracruz, apoyadas por la CEAV de Michoacán y la Diócesis del mismo Estado.

El viernes 3 de mayo, localizaron a una persona sin vida en un Semefo: “un ciclo cerrado para una familia”, dice, María. El hallazgo da esperanzas, asegura, y el viernes 10 de mayo las búsquedas continuarán ahora en fosas clandestinas.

“Este año no voy a ir a la marcha porque la caravana se termina hasta el día 12. El día de la madre la voy a pasar buscando a mi hijo. ¿Te imaginas un 10 de mayo buscando en fosas?”, plantea María Victoria.

Una de las mayores deficiencias que se subrayan, es que el esfuerzo de búsqueda; las horas bajo el sol y los riesgos de enfrentarse con animales peligrosos en zonas serranas o desérticas o incluso, entrar en zonas tomadas por el crimen organizado parecieran no ser una razón suficiente para que las autoridades pusieran marcha el protocolo extraordinario para la identificación de los restos que las madres extraen de fosas comunes o clandestinas.

Este año no voy a ir a la marcha porque la caravana se termina hasta el día 12. El día de la madre la voy a pasar buscando a mi hijo. ¿Te imaginas un 10 de mayo buscando en fosas?”.
María Victoria, madre de Luis Alberto.

“La tristeza también viene cuando los sacamos de una fosa común para irlos a meter a otra por tantas cosas que faltan. Es una cosa que desanima bastante. ¿Todo el esfuerzo en qué se termina? En sacarlos de una parte para llevarlos a otra. A veces duran años completamente, no hay personal, no hay personas que puedan hacer ese trabajo; no hay nada, todo el trabajo que nosotros hacemos. Simplemente no les interesa hacerlo”, expresa.

Uno de los ejes en los que han coincidido entre los colectivos de búsqueda, que en Coahuila ya suman siete, es en que ya no se busca a uno; se busca a todos, a los más de 40 mil. En eso, las voces se convierten en una.

“Nosotras somos una familia. Ya no buscamos a nuestro hijo, la compañera de al lado tampoco: los buscamos a todos, ya no es uno. Unidos, unidos buscamos y cuando encontramos algo, para nosotros es una alegría y una lucha para seguir y un ánimo para seguir adelante”, dice María Victoria.

PIDEN MECANISMO EXTRAORDINARIO

Ese es el mismo objetivo que plantea Diana Iris García, una de las integrantes de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila, y madre de Daniel Cantú Iris, quien en este día acudió ante la CIDH en Kingston con el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, para plantear que el Estado Mexicano implemente un Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense, dada la urgencia de las más de 26 mil personas sin identificar que hay en todo el país.

No hay reclamo de parte de sus otros hijos para pasar el 10 de mayo; ellos han comprendido que Diana Iris acudirá en busca de obtener respuestas sobre Daniel, y sobre muchos otros a quienes les han violentado sus derechos humanos.

“En este día hay un grupo de madres en este país que no celebra. Siempre falta alguien en la mesa. Falta un pedazo de su corazón que no se sabe dónde está. Este es un día para nombrarlos, para que el olvido no llegue, y sus rostros jamás se olviden”, expresa Diana Iris.

Diana Iris es otra de las madres para quien cambió su vida por completo. Pintaba al óleo, tejía, hacía manualidades y el centro de cultura de Santa Anita era el lugar al que iba a tomar cursos de arte. Hoy ella, y otras madres, se han convertido en creadoras de leyes, peritos, policías investigadores, haciendo la tarea de los cargos por los que les pagan a miles de funcionarios en las Fiscalías de todo el país.

“Vivíamos el día a día. Éramos una familia de cinco personas, celebrábamos los triunfos”, Daniel, por ejemplo, se dedicaba al ciclismo y además egresó del Tecnológico de Saltillo en una ingeniería.

Luego de pasar varios meses pendiente del teléfono a la espera de tener una novedad mientras que su esposo se dedicaba a la búsqueda, en 2010, Diana Iris escuchó sobre la existencia de Fuundec.

“Me acerqué para ayudar en lo que pudiera. Mi idea era saber qué era la desaparición. Necesitaba yo informarme y me dediqué a eso; a leer e informarme, porque me parecía que ya era tiempo suficiente para que las autoridades me siguieran diciendo muchas mentiras. Necesitaba llenarme de conocimientos para poder mirarlos al mismo nivel; defenderme cuando me estaban mintiendo. Entonces esa fue mi forma de buscar”, expresa la mamá de Daniel, desaparecido a los 23 años el 21 de febrero del 2007.

Cada día ha sido difícil y en especial las fechas como estas, dice Diana Iris; sin embargo, no hay opción para detenerse.

A lo largo de este tiempo, a 12 años en que no se ha obtenido el paradero de Daniel, Diana Iris ha tenido un largo pasar junto a los colectivos de todo el país, y ha sido una de las figuras que formó lo contenido en la Ley General en Materia de Desaparición Forzada.

En este día hay un grupo de madres en este país que no celebra. Siempre falta alguien en la mesa. Falta un pedazo de su corazón que no se sabe dónde está”.
Diana Iris García, madre Daniel Cantú Iris.

GOBIERNO, UNA DECEPCIÓN QUE NO LAS VENCE

El sistema de justicia, la corrupción y la impunidad decepcionan cada día más, dice Diana Iris. Van 3 administraciones estatales que ve pasar sin respuesta alguna, y así están la mayoría de los casos.

Durante la última semana, la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Coahuila, emitió 4 recomendaciones contra la Fiscalía de Personas Desaparecidas en el Estado por haber dilación en sus procesos de procuración de justicia, donde se acreditó, que el órgano dejó de realizar diligencias por lapsos hasta de 74 meses según lo dicen las recomendaciones 21, 22, 23 y 24/2019.

Lo acreditado por la CDHEC, son unos de los ejemplos del por qué las madres han tenido que salir a buscar; sin embargo, no todas pueden sumarse y a falta de ingresos económicos y de tiempo, esperan la respuesta de las autoridades con su parte de la verdad.

Diana Iris dice que por fortuna, tuvo acceso a otros ingresos pensionarios, pero asegura que la situación es difícil para otras madres que no pueden mantenerse en la búsqueda.

Por ejemplo, María Victoria, salió sin dinero de Piedras Negras, dado que los recursos que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas han sido retenidos a través de los meses.

“Queremos que el gobierno no sea tan indiferente. Somos víctimas directas y nos están revictimizando cada día y cada día. El gobierno nos ignora. A pesar de que somos miles y miles buscando; hay una completa ignorancia para con nosotros. Que volteen a ver que el problema es real, no somos de ciencia ficción. Somos reales: nuestros hijos desaparecieron”, dice María Victoria Romero.

Durante la visita de Andrés Manuel López Obrador a la ciudad de Piedras Negras, Fuudec, Fundem y Familias Unidas se apersonaron al evento protocolario que se llevó a cabo por la Presidencia de la República en la misma frontera, para entregar un pliego petitorio en el cual se exigió llamar a rendir cuentas a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

“Estas comisiones no han sido realmente con un enfoque de derechos humanos, y no han sido sensibles a las situaciones que presentan las familias. Sabemos que la CEAV pone muchos requisitos para los apoyos que provee y por ejemplo en el tema de la salud, no pueden apoyar sino se comprueba que la enfermedad por la que está uno solicitando recursos sea causada por la desaparición o el delito”, detalla Diana Iris.

Durante el 2017, el Programa Integral de Atención a Familiares de Personas Desaparecidas (Profade), destinó únicamente 1.5 millones de pesos para atender a 551 personas víctimas directas o indirectas de la desaparición de las cuales 104 madres se atendieron con derecho a la salud por problemas cardiovasculares o de diabetes, que se manifestaron después de la desaparición, o se agravaron por falta de Seguridad Social.

El tiempo pasa, y las enfermedades van llegando, dice Diana Iris, pero este no ha sido impedimento ni lo será para las madres que anhelan volver a saber de sus familiares.

“Se vale un día caerse, pero al día siguiente te tienes que levantar, porque entiendes la responsabilidad del Estado, y que al Estado le conviene que las familias se derrumben y que ya no haya exigencia, porque es un caso menos, pero eso lo entiendes con el paso del tiempo”, dice Diana Iris.

Hoy, miles de madres marcharán en la Ciudad de México recordando cada uno de los nombres y cargando las fotografías de sus hijos y los de otras gritando al unísono: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

“Es una larga lucha pero no nos pararán hasta encontrar la verdad y la justicia, y si no es así, que al menos ellos, donde quiera que se encuentre (Daniel), esté seguro que nunca jamás, nunca jamás lo he dejado de buscar”, concluye Diana Iris.