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El cubrebocas está hecho con materiales económicos, se ajusta al rostro del bebé y le permite ver y respirar sin dificultad.

Octavio Lara, de seis meses, tenía que ser vacunado contra el sarampión. Pero como su madre, Abigail Moguel, quería protegerlo de contagiarse de COVID-19, le hizo una mascarilla para cubrir los r ojos, nariz y boca de su bebé. 

Originaria de Mérida, Yucatán,  Abigail creó este modelo siguiendo las recomendaciones del personal de salud. Utilizó un cubrebocas de triple hoja que adquirió en una farmacia por $20 pesos, y una pieza de acetato, que tenía en casa en unas cajas de regalo. 

Eligió estos materiales porque se ajustan al rostro, le permiten respirar, ver sin dificultad y le aíslan del virus. La mascarilla es reutilizable, se puede lavar hasta cinco veces con agua y alcohol. 


“Yo solo se lo puse porque tenía que salir a las vacunas. No lo compré para sacarlo siempre, solo para llevarlo ese día”, afirmó Moguel.


 

Octavio Lara, usa la mascarilla facial que le construyó su madre, Abigail Moguel, para protegerlo del coronavirus.

Debido a la contingencia, consideró posponer la aplicación de la vacunas, pero eligió no hacerlo porque eran refuerzos y no deseaba arriesgar la salud de su hijo. 

“Un niño está expuesto. Si no tiene las vacunas está expuesto a cualquier virus. Déjate del COVID-19, que es peligroso, ahorita hay muchas cosas de las que se pueden enfermar. Son importantísimas las vacunas, no se pueden dejar pasar”, puntualizó.

No se recomienda que los niños usen cubrebocas, pero los médicos y enfermeras de las dos clínicas a las que fue aprobaron la mascarilla. También le tomaron fotografía para recomendarla a otras mujeres con miedo de llevar a vacunar a sus hijos.

Creaciones como ésta son una respuesta alternativa a las nuevas necesidades de las familias en cuarentena. Moguel considera que los mexicanos son muy capaces de encontrar cualquier solución con materiales baratos. 

“Lo que pasa es que normalmente como que nos bloqueamos y yo digo que como padres más que nada tenemos que buscar la manera de proteger a nuestros hijos y no esperar a que las farmacias y otros lugares digan: ‘oye, esto puedes hacer’”, afirmó.

Su iniciativa ha impulsado a otras mujeres, pues algunas de sus amigas han intentado replicar la mascarilla con sustitutos de acetato: botellas de champú para bebé o el plástico de los portaretratos.

Abigail y su esposo, Abel Lara, también siguen las medidas de higiene recomendadas en su hogar. Al regresar a casa dejan los zapatos afuera y meten la ropa en bolsas. Tienen gel antibacterial y se lavan constantemente las manos. Además, desinfectan los juguetes y objetos con los que tiene contacto su hijo.

¿Cómo hacer la mascarilla?

Materiales

1 cubrebocas para adulto de triple hoja

1 pliego de acetato

Silicón frío

Procedimiento

1.- Recorta un rectángulo en la parte superior del cubrebocas, donde se ajusta la nariz.  

2.- Corta una lámina de acetato del tamaño de la abertura en el cubrebocas.

3.- Coloca silicón frío en el acetato y pega por la parte externa. Asegúrate de que la tela esté bien extendida. 

4.- Lava la mascarilla con agua con alcohol.

5.- Coloca y ajusta para que cubra por completo el rostro del bebé, sin que se sienta incómodo o sofocado.