De acuerdo con las del departamento municipal de tránsito, durante el primer bimestre de 2017, las infracciones en contra de automovilistas que utilizan el teléfono celular mientras conducen se han incrementado en más de 50 por ciento respecto del mismo período del año pasado.

La cifra, por sí sola, no quiere decir necesariamente que los automovilistas de la capital coahuilense están conduciendo y utilizando el teléfono móvil –al mismo tiempo– en mayor proporción a lo que lo hacían el año pasado, aunque tal posibilidad no debe descartarse.

Tampoco quiere decir, necesariamente, que las autoridades municipales están poniendo mayor atención a las infracciones de tránsito cometidas por los conductores saltillenses, aun cuando tal hecho es deseable en cualquier circunstancia.

Pero, independientemente de cuál sea la causa detrás del incremento en el número de infracciones, lo cierto es que quien infringe la ley en Saltillo está hoy más cerca de que se le imponga una multa que antes, y eso debe ser considerado una buena noticia.

Siempre existe la posibilidad, desde luego, de que algunas de las infracciones impuestas por los elementos de tránsito no se encuentren apegadas a la legalidad y vulneren los derechos de los automovilistas, pero asumamos que estos últimos harán valer sus derechos e impedirán que se les castigue indebidamente por una infracción que no cometieron.

Con independencia del error, siempre debe considerarse una buena noticia que quien infrinja la ley sea castigado, pues eso implica una mayor seguridad para todos los demás.

Lo anterior es particularmente cierto si hablamos de quienes infringen el límite de velocidad a la hora de conducir, o utilizan el teléfono celular mientras manejan, pues de acuerdo con las estadísticas conocidas, la combinación de exceso de velocidad, alcohol y “texteo” son causantes de múltiples muertes en nuestras comunidades.

En este sentido, habría que felicitar el esfuerzo de las autoridades municipales por incrementar la vigilancia en materia de tránsito local y por reforzar los operativos para sancionar a quienes violan el reglamento de tránsito.

Al propio tiempo, habrá que convocar a las autoridades locales a respetar los derechos de los automovilistas y no exceder sus funciones al momento de realizar la tarea de vigilar que cada quien se conduzca de acuerdo con las normas establecidas.

Porque de lo que se trata no es de incrementar el número de automovilistas infraccionados y, por ende, el volumen de recaudación por concepto de multas, sino de mejorar la seguridad de todos en las calles de nuestras ciudades.

De lo que se trata es de disminuir el número de accidentes que provocan víctimas fatales o personas que sufren el resto de sus vidas las secuelas de un percance que pudo ser evitado y cuyas consecuencias no se pagan ni con todo el dinero recaudado por multas.