'This is America' de Felix Maldonado. Fotos: Héctor García/VANGUARDIA.
Afectada por la pandemia, la muestra que el artista mexicoamericano presenta en la Taberna el Cerdo de Babel reúne piezas cargadas de su discurso político y de un homenaje a su madre y la tierra donde nació

Cuando, el año pasado, el artista mexicoamericano Felix Maldonado comenzó a preparar su primera exposición en el país donde sus padres nacieron, la idea era muy diferente a lo que ahora se exhibe en los muros de la Taberna El Cerdo de Babel. En estos momentos, cambiada por la pandemia, la muestra “Manifiesto” se inscribe aún más en la dualidad de sus raíces.

“Mi papá es de Monclova y mi mamá es de Saltillo, aquí se conocieron y se movieron a Chicago a los 23, 24 años y allá nací yo”, contó el artista en entrevista con VANGUARDIA, “yo quería presentar temas sociales, como el Black Lives Matter y el Gay Pride, pero en agosto falleció mi mamá, de COVID, también un tío mío, y una prima”.

El evento estaba planeado como una sorpresa para su mamá, Teresa Fuentes Dávila, “porque iba a ser mi primera exposición aquí en México y además aquí en Saltillo, donde nació. Ella ya a iba a quedarse a vivir aquí, pero en lo que llegó, a los siete días, falleció”.

Si bien en un momento, afectado por el hecho, consideró cancelar la muestra, reconoció que su madre habría desaprobado una decisión así; “tú dale gas, échate fuerzas y que Dios te bendiga”, recordó que diría. Su misión, entonces, fue la de ampliar el espectro temático de la serie y además de mostrar lo que está haciendo en Chicago, también rinde un homenaje a sus raíces coahuilenses y a su madre en particular.

Así es como “Manifiesto” deambula entre ambos objetivos. Desde la primera pieza, “This is America”, donde una persona afrodescendiente con el rostro encapuchado por la bandera de los Estados Unidos de América enfrenta al espectador con la mirada, hasta el retrato de su madre, con el que termina el recorrido en la segunda planta, la propuesta plástica del artista revela tanto su postura política y activismo como su duelo personal.

Las 16 piezas, con una excepción en acrílico, están hechas con pintura en aerosol, técnica que  utiliza desde sus inicios como artista del graffiti en los 80’s, en las calles de Chicago Este, en el estado de Indiana, pasando por sus estudios profesionales en la Academia Americana de Arte de Chicago, hasta la fecha.

Su trabajo en Hammond, Indiana, se distribuye entre los encargos que hacen a su compañía FLEX Creative Worldwide y su obra personal, que se inclina hacia la representación y denuncia de problemáticas sociales como el racismo y la discriminación.

Ejemplos de esto, además de la primera pieza de la muestra, son también obras como “Caged dreams”, donde un niño matlachin —un guiño a sus raíces saltillenses— se encuentra enjaulado en una trampa para mosquitos, en referencia a la forma en como han sido tratados los migrantes latinos que cruzan ilegalmente al país del norte; así como “Cultural appropriation”, donde un grupo de mujeres artesanas observa desde su smartphone cómo uno de sus diseños ahora tiene el sello de Gucci impreso por todos lados, así como muchas marcas de moda han querido lucrar con las creaciones tradicionales de distintos grupos indígenas de México sin la apropiada remuneración para sus creadores.

'Orozco' y 'Siqueiros'.

El también muralista —técnica que, señaló, prefiere por sobre otras y de la cual prepara una pieza para el Cerdo de Babel como parte de una residencia que durará hasta junio— mencionó que estos temas sociales han estado más presentes en su obra en tiempos recientes, pues es su intención “meterle algo de conciencia para reflejar lo que está pasando. Todo depende de la ocasión y el lugar”.

Por otro lado, sobre el aspecto más personal de la exposición, reconoció que no había trabajado de manera tan íntima en su obra hasta este momento. Con esta línea, en la que destaca siempre “Teresa”, el retrato de su madre, también presenta piezas incluso costumbristas, como “264 Abasolo”, donde muestra un zaguán tapizado de plantas y enredaderas, con un par de sillas de herrería, tradicional escena saltillense.

'264 Abasolo'. / Foto: Especial.

“Yo no esperaba pintar a mi mamá tan pronto”, mencionó, “nunca la he pintado, nunca le había hecho un retrato. Y sabiendo que tenía que hacer este show acá no tenía planes de hacerlo, pero cuando sucedió fue muy emocional y muy difícil”.

Estas dos vertientes, que pueden llegar a chocar entre sí, dan cuenta del contexto en que fue realizada la serie, la forma como la pandemia cambió los planes y cómo se adaptó ante la pérdida, además de la versatilidad de Felix Maldonado, un artista que se crió entre estadounidenses pero que, gracias a su madre, nunca se olvidó de dónde viene su sangre.