La semana pasada inició con una noticia muy triste para el mundo de las telenovelas con la muerte a los 64 años de edad de la escritora María Zarattini.

En redes sociales hubo desde divas del género como Lucía Méndez que le agradecieron la creación de personajes como “Raquel” de “Tú o Nadie”, de 1985, que llevaron a la actriz a ser famosa en territorios tan lejanos como Israel, hasta jóvenes guionistas que la admiraban y que compartieron consejos que les dio en los años más recientes cuando irónicamente el principal era que no vieran telenovelas, que mejor vieran cine, y se dedicaran a vivir. Esto no es sorpresa para quienes conocían sus orígenes como dramaturga que con el paso de los años comenzó a colaborar con las populares fotonovelas de los años 60 y 70 y tras su desaparición fue inevitable su encuentro con el mundo de las telenovelas.

Ese encuentro desde su inicio hizo historia a partir de la adaptación que hizo del texto original de la escritora cubana Inés Rodena de “Los Ricos También Lloran”, en 1979, bajo la producción del chileno Valentín Pimstein y que convirtió en ícono del género a la pareja formada por Verónica Castro y Rogelio Guerra. En los años 80 fue el mismo “Señor Telenovela”, Ernesto Alonso, quien le dio la oportunidad de escribir bajo su tutela su primer trabajo original, la clásica “Al Rojo Vivo”, de 1980, que tuvo como pareja protagónica a la desaparecida primera actriz Alma Muriel y el galán puertorriqueño Frank Moro.

Pero fue la adaptación del texto de la tabasqueña Caridad Bravo Adams de “Bodas de Odio”, de 1983, la que le dio a la señora Zarattini su primer gran éxito bajo el cobijo de Ernesto Alonso al brindarle a la también recientemente desaparecida Christian Bach su primer personaje del género que se quedaría a la posteridad junto al mencionado Frank Moro, pero también regalándole también al productor y a la actriz la historia original de “De Pura Sangre”, que en 1985 ligó por primera vez en la pantalla chica, pero paralelamente en la vida real, a Christian Bach con quien sería su esposo y padre de sus hijos hasta el momento de la reciente muerte de ella, el primer actor coahuilense Humberto Zurita.

De 1985 fue también la mencionada “Tú o Nadie”; a finales de los 80 fue Daniela Romo la que obtuvo con otro de sus personajes icónicos con “Balada por un amor”, de 1989, producida y dirigida por quien también sería su pareja sentimental, José Rendón, con el que en los años 90 volvió a hacer mancuerna en la elaboración de otro clásico del género como lo fue la adaptación de 1993 de otra historia original de la cubana Caridad Bravo Adams, “Corazón Salvaje”, que dejó para la historia la pareja formada por el desaparecido Eduardo Palomo y la también diva del género Edith González.

En el nuevo milenio, a partir de una nueva adaptación de “Bodas de Odio” que la productora Carla Estrada hizo bajo el título de “Amor Real”, en 2003, María Zarattini le escribió historias originales como “Alborada”, del 2005, y “Pasión”, del 2007, siendo las últimas bajo la producción de Rosy Ocampo las también originales “La Fuerza del Destino”, del 2011, y “Mentir para Vivir”, del 2013. Descanse en paz.

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