Orgullo saltillense. Mariana Martínez Segura obtuvo el segundo lugar en el XIV Concurso Nacional de Ballet Infantil y Juvenil 2019 del INBAL.
La joven bailarina se presentó el pasado jueves en la Gala de Premiación del XIV Concurso Nacional de Ballet infantil y Juvenil 2019
Fue un honor haber pisado Bellas Artes, era un sueño que para mí parecía muy lejano hace un tiempo”.
Mariana Martínez Segura, bailarina.

El pasado jueves 25 de julio Mariana Martínez cumplió un sueño, al ser seleccionada como el segundo lugar en el XIV Concurso Nacional de Ballet Infantil y Juvenil 2019 del INBAL donde participó en la gala de clausura en el Palacio de Bellas Artes.

Bailar en el máximo recinto de la cultura en México fue para ella un gran logro, uno producto de incontables esfuerzos, tanto propios, en su disciplina y talento, como de su familia y amigos, quienes han impulsado su carrera desde sus inicios.

En entrevista con VANGUARDIA la joven de 14 años explicó que “para poder llegar a ese concurso tuvimos que pasar una preselección de videos que mandamos en marzo y abril, nos grabamos haciendo una clase individualmente”.

“Ya dentro del concurso tuvimos ensayos, clases magistrales y la selección de ronda, la primera fue una clase con una variación contemporánea que previamente nos montaron y una variación clásica, luego en la final tienes que presentar otra variación clásica y ese mismo día nos dieron los resultados de quienes fueron los ganadores”, agregó.

Si bien quedó en segundo lugar de la categoría D, para los jóvenes de su edad, con un compañero en el primer lugar, comentó que como la forma en que se califica a hombres y mujeres es diferente ella se convirtió por default en la mejor de las 26 concursantes.

“Yo fui la mejor en mi categoría de mujeres, a los hombres se les califica aparte, pero yo fui la mejor a nivel nacional”, comentó, “en la gala me fue súper bien, fue un honor haber pisado Bellas Artes, era un sueño que para mí parecía muy lejano hace un tiempo”.

Expresó que para ella el lenguaje clásico es su predilecto, aunque en estos concursos suelen existir requerimientos de coreografías contemporáneas con los que deben cumplir.

“Desde que era chiquita me ha gustado siempre bailar clásico, me encanta, he visto muchísimos ballets, me encantan los estilos clásicos. Yo soy más de bailar clásico que contemporáneo, sin embargo las variaciones clásicas que nos ponen están hechas para nosotros mismos”, expresó la joven, mas no incipiente bailarina saltillense.

Al respecto añadió que, en su caso, son los giros los elementos de la danza que más disfruta y se le facilitan y, por lo tanto, son los que mayor prominencia tienen en las coreografías que desarrolla; también lo es su elasticidad y con ella la capacidad para hacer poses complejas.

El más reciente de muchos éxitos

Aunado al logro que supuso presentarse en el Palacio de Bellas Artes la bailarina ha cosechado otros tantos en años recientes, uno de ellos producto de la edición 2017 del mismo encuentro, donde le otorgaron una beca para Idyllwild Arts Academy cerca de San Diego, California, que aplicó durante el verano de 2018.

“Me ofrecieron también una beca de un año de estudios, pero como no cubría todos los gastos no la pude solicitar”, comentó.

Asimismo, como uno más de los talentos salidos de la Escuela de Danza del Estado de Coahuila, ahora está terminando sus estudios profesionales en Veracruz y espera pronto continuarlos en el extranjero, con la oportunidad de ser parte de alguna compañía de danza.

“Mis maestros estaban muy contentos de que fuera a Veracruz, mi maestra me dijo que ellos ya no podían enseñarme más de lo que sabían y veían mi potencial y me mudé a Veracruz”, expresó, “aquí las clases son de 3 y media a ocho de la noche y allá son de 9 de la mañana a 3 de la tarde y de 4 hasta las 10 de la noche, entonces es todo el día y los sábados. La formación profesional es más estricta y te enseñan muchos tipos de danza”.

No obstante, todo esto ha requerido sacrificios y el principal de ellos ha sido separarse de su familia, pues vive sola en Veracruz, en la residencia de la universidad, con visitas regulares de su madre, a quien agradece su apoyo, igual que al resto de su familia y por lo mismo siempre están en busca constante de patrocinadores que le permitan continuar su sueño y no dejar estancado su talento.