El 23 de enero de 2019, el martillo del “Dios” Trump golpeó a Venezuela, con ánimo intervencionista y fiel a su tradición imperialista iniciada en el S. XIX con la Doctrina Monroe.

Sin filtros, Trump reconoció al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino del país y deslizó la idea de una intervención militar si Nicolás Maduro no abdicará a favor de Guaidó. Este pronunciamiento es el corolario de fuertes sanciones económicas norteamericanas para estrangular, aún más, la economía venezolana e incitar a la población a rebelarse contra el régimen de Maduro.

El caldo de cultivo, empero, es ideal para la revuelta: en los últimos años, Venezuela ha vivido un colapso económico apuntalado por un régimen autoritario. Datos de junio pasado, muestran una “reducción del 25% en el PIB; caída en la producción petrolera que genera el 96% de divisas del país; asfixia financiera de la estatal petrolera PDVSA -por parte de Trump- para impulsar una política adecuada de inversiones; 200% de inflación; desabastecimiento de bienes de primera necesidad; repunte de los niveles de pobreza y desnutrición, así como la emigración masiva de venezolanos”.

¿Cómo se ha mantenido Maduro en el poder? Gracias a su autoritarismo reforzado por el ejército.

Con una crisis política interna. Hace 34 días, Trump cerró su gobierno para forzar a los demócratas a conceder dinero para el muro: 800 mil burócratas y proveedores no han cobrado. Antier, el mismo Trump decide generar una crisis internacional con Venezuela para recuperar fuerza política dentro de su país.

Hoy, Trump partió el mundo en 2. Los países que apoyan su intervencionismo en el mismo estilo imperialista ocurrido desde México (1846) hasta Honduras (2009). En este caso, EU va con 11 de 14 países latinoamericanos del Grupo Lima. Mientras las naciones que apoyan a Maduro son Rusia, China, Turquía, México, Uruguay, Nicaragua, Cuba, Bolivia y la Unión Europea.

Una vez más, con su martillazo a Maduro, el “Dios” Trump pone al mundo y a la humanidad, en la orilla de la Tercera Guerra mundial.