Los datos revelados anoche por el director del INSP retratan la monumentalnegligencia con la cual han actuado las autoridades

El director General del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Juan Ángel Rivera Dommarco, informó anoche que, de acuerdo con un estudio de campo conducido por la institución a su cargo, uno de cada cuatro mexicanos tendría ya anticuerpos contra el coronavirus SARS-CoV-2.

En otras palabras, lo que se dijo es que una cuarta parte de la población del País habría “estado expuesta” al virus o, para decirlo con mayor claridad, se ha contagiado del mismo, pues solamente de esta forma es posible desarrollar anticuerpos.

Estamos hablando de unos 32 millones de personas, cifra que contrasta claramente con la oficialmente reconocida y que ayer era de un millón 267 mil 202. Eso implica que, de acuerdo con los números de la propia Secretaría de Salud, para conocer el número real de contagios es necesario multiplicar la cifra oficial ¡por 25.5!

A nadie debe sorprender que el factor 25.5 se parezca tanto a lo que múltiples voces han venido advirtiendo a lo largo de los últimos meses: que la cifra real de contagios podía ser entre 20 y 30 veces lo que el Gobierno de la República ha venido informando y que eso se debe, desde luego, a que hacemos muy pocas pruebas.

El problema, conviene precisar, no está en el número de contagios, sino en el de víctimas fatales. Porque si los contagios están a tal grado subestimados, y todas las estadísticas señalan que México tiene la tasa de mortalidad mas alta de todo el mundo, ¿es posible creer que el número real de personas muertas es el que las autoridades federales nos dicen?

De acuerdo con las cifras de ayer, en nuestro país se había registrado la catastrófica cifra de 115 mil 99 decesos. ¿Por cuánto es necesario multiplicar esta cifra si la de contagios debe multiplicarse por 25?

Incluso si, en el más optimista de los casos, debiéramos multiplicarla apenas por dos, estamos hablando de más de 230 mil personas muertas a causa, no queda duda ahora, de la pésima estrategia de atención a la pandemia que se ha seguido hasta ahora.

Pero si en realidad la cifra “oficial” debe multiplicarse por tres, por cuatro, por cinco, o más, estamos claramente hablando de la tragedia humanitaria más grave que nuestro país haya vivido en el último siglo.

Los datos revelados anoche por el director del INSP retratan la monumental negligencia con la cual han actuado las autoridades sanitarias, una negligencia que se traduce en la pérdida de decenas de miles de vidas humanas que todos los días siguen acumulándose.

Que uno de cada cuatro mexicanos posea hoy anticuerpos contra el coronavirus no es una cifra de la cual podamos estar orgullosos o que deba infundirnos algún hálito de esperanza, pues si bien implica la reducción del número de personas que se encuentran en riesgo, se trata de un “logro” construido sobre una pila de cadáveres que únicamente puede conducirnos a sentir vergüenza.