México debe ser uno de los pocos países en el mundo, en los que los directores deportivos de los equipos de futbol aparecen o buscan mayor protagonismo que los jugadores y entrenadores. No hay dirigentes de equipos de ligas de élite que salgan tanto ante los medios como los mexicanos, mostrando un grandísimo complejo de superioridad, como si fueran ellos los que protagonizaran el futbol.

Ya lo vimos en Guadalajara, Ricardo Peláez apareció, porque le encanta aparecer, ser protagonista. Escuchamos muchos lugares comunes que si bien para la afición son esperanzadores, siempre dejan abierta la posibilidad a la excusa ante el fracaso.

Está claro que la primera meta de las Chivas en el torneo que arranca este viernes es regresar a la Liguilla. No tenían que decirlo, los jugadores y cuerpo técnico lo deben tener claro. Luego está lo de salir campeón, pero ese proceso puede llevarles más de un torneo y se pudo explicar de mejor manera, antes de ir por la fácil y tirar el discurso popular.

Directivo de moda al que le hemos escuchado palabras similares con el América y con el Cruz Azul, aunque ahora le agregó que está en el más grande. Y pudiera ser válido, al final se trata de promesas sobre futbol, pero le faltaron ingredientes que pudiera dejar todo más claro. Pareciera que en una conferencia de más de 30 minutos debería resolver todas las dudas respecto a un proyecto —tener bien identificados el qué, cómo y cuándo de los objetivos—, pero la mayoría de las veces no es así. En cambio, parece más fácil, llenar el espacio con la demagogia futbolera. Parece más un discurso de campaña que realmente ubicar la realidad de un equipo necesitado, allá ellos.

Porque decir: “no solamente vamos a igualar, sino que vamos a superar al América en títulos”, no debería generar sorpresa viniendo de un directivo del Guadalajara. Al final de cuentas, esa es su obligación, por eso lo contrataron, y no solamente para ser mejor que el América (que seguramente fue pregunta directa), sino superar a todos los equipos de la Liga MX.

En lo que sí le doy la razón a Peláez es en dos cosas: La primera, este equipo necesita tener disciplina y su directiva necesita imponerla con el ejemplo. La segunda; este plantel no puede llamarse las Súper Chivas sin antes ganarse la posibilidad de realmente ser calificadas de esas manera, ya que para ser considerado un equipo de tal magnitud, lo debe demostrar en el terreno de juego, con resultados.

Esta nueva versión del Guadalajara inicia el torneo ante el FC Juárez en casa. No se asusten si no ven a la mayoría de los refuerzos de inicio en la cancha. Luis Fernando Tena es un hombre pensante que no expondrá el arranque del Clausura 2020 al clamor popular de ver a estos jugadores iniciar, cuando sabe que quizá todavía no estén para hacerlo. Las Chivas tienen un buen técnico que con tiempo y sin que nadie se meta en sus decisiones podría sacarle mucho jugo al plantel que le han formado. Insisto, siempre y cuando no invadan su espacio de trabajo, de lo contrario todo podría venirse abajo.

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