Por años se hablaba de que las malas compañías podían influir negativamente en los niños y adolescentes. Estudios recientes de la neurociencia confirma que el adolescente incrementa el riesgo de una mala toma de decisión por simplemente estar acompañado de amigos. Su servidor cambiaría el refrán de “Más vale solos que mal acompañados” a “Más vale solos que acompañados”. La adolescencia es una de las etapas de mayor peligro en la toma de decisiones. En comparación con los adultos, los adolescentes cometen más crímenes y delitos, accidentes automovilísticos, ahogamiento, intentos de suicidio, menos probable que usen protecciones al subirse a una bicicleta o patineta, y poca protección en sus prácticas sexuales.

La adolescencia es la etapa más vulnerable para adquirir alguna adicción como al alcohol, al tabaco o las drogas. Según el doctor Laurence Steinberg, profesor e investigador del Departamento de Psicología de la Universidad del Temple, afirma que a los 16 años el adolescente alcanza casi la plenitud de su desarrollo cognitivo muy similar al adulto. Entonces, ¿por qué se convierte la adolescencia en la etapa más peligrosa? La respuesta es que efectivamente la madurez intelectual se logra alrededor de los 16 años, sin embargo, la madurez socioemocional cerebral está todavía muy lejos de un adulto. El adolescente puede manejar razonamientos lógicos y abstractos como un adulto, pero tomar decisiones inmaduras e irracionales.

Los adolescentes saben perfectamente las consecuencias de sus malas decisiones, tienen idea clara entre el bien y el mal, y miden perfectamente los riesgos y peligros. Sin embargo, su cerebro busca satisfacer más el placer a pesar de que sus consecuencias puedan ser fatales. El núcleo accumbens, ubicado en el sistema límbico y cuya función es la producción de la dopamina, es muy sensible en esta etapa, e impulsa al adolescente a buscar la novedad y el riesgo sin importar las consecuencias. Se convierten más intrépidos ante un peligro cuando se encuentran rodeados de amigos o compañeros que solos. El adolescente triplica el riesgo de un accidente automovilístico cuando va acompañado de amigos que solo, y consume el doble de alcohol cuando está acompañado que solo.

La presión de grupo es mucho más fuerte entre los chicos que las chicas. Los adolescentes buscan más el reconocimiento y admiración de los demás y son más propensos en realizar actividades riesgosas que las chicas. Hay una gran cantidad de programas de televisión que muestran videos de accidentes “tontos”, como lanzarse en patineta de un techo de una casa o bajar a toda velocidad en bicicleta de una colina sin frenos, o tomarse 20 shots de tequila en 5 minutos. Y la mayoría de estos “intrépidos” son hombres.

Hay algunos mitos de los adolescentes:

> Son irracionales.

> No miden el miedo.

> Piensan poco cuando toman decisiones.

> No miden los riesgos de los peligros.

Saben perfectamente las consecuencias de sus acciones, pero es mucho más fuerte impulso de ser aplaudidos que no importa poner en peligro su vida. Una recomendación importante a todos los papás: nuestros chicos necesitan nuestra supervisión y más cuando están en grupo. Me llama mucho la atención el siguiente comentario de muchos papás: “Mi hijo no quiere ir al curso o taller porque no van sus amigos”. Y mi respuesta es: mejor solo que acompañado.

@DrJesusAmaya

jesus.amaya@udem.edu