En el PAN son masoquistas. En el partido que huele a incienso, mirra y mortaja, son masoquistas. Si no lo son, lo aparentan muy bien. En el PAN transitan de dolor en dolor, de paliza en paliza y no, nadie reacciona. Sin liderazgos, cosechan lo que han sembrado. Ellos y nadie más son los artífices de su debacle. Por estas fechas (así lo marcan sus estatutos) ya debía de haberse ido su apabullado líder, Bernardo González quien siempre enarboló la única bandera que tiene en su nave: la grisura, la cobardía, la mediocridad. Quien tenía todo para convertirse en caudillo, Guillermo Anaya, no tuvo los tamaños, el aplomo y el empuje para convertirse en ese líder del “cambio” que Coahuila, en el fondo, quiere. 

Días negros para el PAN los últimos en el calendario. Ellos mismos lo azuzaron. De tenerlo todo, peladito y en la boca, como a un niño les arrebataron la paleta y los dejaron solos, más solos que nunca. Esto es política y se juega el poder, y si hay poder de por medio, el poder se arrebata, nunca se cede y menos se comparte. Tibios, como lo han sido siempre, en el PAN hace falta una limpia completa en sus bases y en sus “dirigentes”. Hace falta que tome las riendas gente dura y capaz, con ideas, como lo son ese tribuno de verbo ardiente llamado Juan Antonio García Villa y ese joven senador de la República, llamado a recoger los despojos de lo que está quedando de su partido, pero no dudo lo pueda sacar a flotación, el senador Luis Fernando Salazar. Y, claro, deben de incorporar de manera inmediata otros perfiles y nombres que le den movilidad a un cadáver que amenaza con descomponerse del todo. Es el caso de llamar a Miguel Ángel Wheelock, Juan Carlos Guerra, Narciso Espinosa, Reyes Flores Hurtado, Jesús de León Tello e incluso al muñeco diabólico de Óscar Mohamar. Éste último de perdido distrae como clown con sus ocurrencias. 

Días negros para el PAN los últimos en el calendario. Madriza tras madriza y nadie reacciona. A dos meses de las elecciones, la PGJE fue a complementar órdenes de investigación en tres inmuebles (Saltillo, Ramos Arizpe y Torreón). Ricardo Anaya dice que son literales “allanamientos” y acusa de que se sembraron “evidencias falsas”. La PGJE dice haber encontrado pruebas del presunto lavado de dinero con lo cual el PAN “aceitó” las elecciones que perdieron (mientras el Tribunal electoral no se pronuncie al respecto en su fallo judicial, que no democrático). Con declaraciones de fe no se ganan los juicios. Hay que probarlo, sin duda. Y tendrán que ir de nuevo a los tribunales competentes.

Esquina-bajan
La muerte a palos que le propinaron al joven artista Rafael Pérez los policías de Isidro López Villarreal ha sido el clavo en el ataúd del que ya se considera el peor alcalde de Saltillo en toda su historia. El panista ya sólo tendrá una actividad en su vida luego de entregar el poder al cowboy urbano Manolo Jiménez: estar sentado y esperar los dividendos de intereses que gane GISSA: vegetar es su destino. ¿Usted votaría por otro panista para la Alcaldía de Saltillo? La carambola de la pésima gestión de López Villarreal apenas se está dimensionando.  

¿En una ciudad ardiente como Monclova, a 46 grados diarios, qué hacer? Dos cosas: tomar caguama helada y hacerse belicoso, hacerse un revoltoso por el mal clima que es inaguantable. Esto y no otra cosa le pasó al alcalde de aquellos rumbos, el pendenciero panista Gerardo García, a quien le suspendieron sus derechos políticos en su partido, pero éste ha señalado, sin pelos en la lengua, la serie de “moches” y dinero a discreción que deben de repartir los alcaldes y políticos azules encimados en algún puesto alto, como él que es alcalde. ¿Quiénes son los destinatarios de este tipo de apoyos en metálico? Guillermo Anaya Llamas, Bernardo González y César Flores (VANGUARDIA, 15 de agosto), entre otros.

Sigue el pleito entre la hermana de la Senadora del PAN, Silvia Garza, con la infanta Rosario Jiménez por la diputación plurinominal que ambas se disputan en los tribunales. No ganan en la urna, pero sí se arrebatan las migajas que caen del banquete priista (una beca, pues), que es una mísera diputación. Madriza tras madriza que les están poniendo (y entre ellos mismos) y en el PAN no hay ser humano que reaccione. Así las cosas y justo cuando Anaya ya celebraba ruidosamente su Gubernatura, le arrebataron el dulce como al niño que es. Para celebrar, primero necesitaba la victoria. Hoy en el PAN aceptan todos los golpes e insultos, tal vez son masoquistas. 

Letras minúsculas
Urge que llegue el maestro y quijote don Juan Antonio García Villa a poner orden en un partido que huele a muerto.