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McDonald’s distribuyó recientemente a los franquiciatarios una guía de 59 páginas en la que se describen los procedimientos para reabrir de forma segura los comedores de la cadena de comida rápida

David Yaffe-Bellany

Limpiar los kioscos digitales cada vez que un cliente haga un pedido. Colocar carteles de “cerrado” en ciertas mesas para promover el distanciamiento social. Fregar los baños cada media hora.

Esas fueron algunas de las instrucciones de una guía de 59 páginas que McDonald’s distribuyó recientemente a los franquiciatarios, en la que se describen los procedimientos para reabrir de forma segura los comedores de la cadena de comida rápida en todo el país.

La guía, titulada “Manual de estrategias para la reapertura de los comedores”, no esboza una línea de tiempo estricta, lo que da a los franquiciatarios cierta discreción para decidir cuándo reabrir, de acuerdo con una copia a la que tuvo acceso The New York Times.

Según se lee en la guía, una vez que el gobierno local diga que los restaurantes pueden recibir comensales, un representante de McDonald’s en la región decidirá si la reapertura puede comenzar. Después los propietarios de cada franquicia tomarán la decisión de si llevar a cabo la reapertura o no.

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Hasta ahora, menos de 100 establecimientos de McDonald’s han abierto sus comedores en los estados donde eso ya está permitido. Un portavoz de McDonald’s, Jesse Lewin, dijo que la compañía y sus franquiciatarios habían estado discutiendo los planes de reapertura “durante las últimas semanas”. La empresa trabajó con epidemiólogos y funcionarios de salud estatales y locales para elaborar las directrices, dijo.

Además de las reglas para kioscos y baños, la guía pide que todas las áreas de “alto contacto” se desinfecten cada 30 minutos y recomienda poner señalizaciones en el suelo para evitar que los clientes se rocen al caminar por el restaurante.

Los detalles de la guía fueron reportados con anterioridad por The Wall Street Journal.

A diferencia de los pequeños restaurantes independientes que han sido afectados por la pandemia, McDonald’s estaba en una buena posición para sobrellevar las consecuencias económicas. Sus autoservicios han permanecido abiertos, y ya representaban cerca de dos tercios de los ingresos de la compañía antes de la crisis.

Foto: Erika P. Rodríguez/The New York Times

Pero el balance de la compañía se ha visto afectado de cualquier modo. Después de reportar un descenso en las ventas el mes pasado, el director ejecutivo de la empresa, Chris Kempczinski, advirtió que “la trayectoria exacta de nuestra recuperación es altamente incierta”.

Además, los trabajadores y sus defensores han criticado a la empresa por no proporcionar suficiente equipo de protección a los empleados que trabajan en los autoservicios.

En la guía para la reapertura, McDonald’s sostiene que será obligatorio que se les tome la temperatura a los empleados antes de trabajar, que usen guantes y cubrebocas y que se laven las manos cada hora.

“Para las órdenes en el comedor, la bolsa se colocará en una bandeja limpia y desinfectada y se entregará al cliente siguiendo las medidas de sana distancia”, dice la guía. “¡No hay que olvidar las servilletas y los popotes!”.

Prácticamente todos los propietarios de restaurantes de Estados Unidos, desde los chefs con estrellas Michelin hasta los ejecutivos de comida rápida, se han esforzado por hacer que los comedores sean seguros en la era del coronavirus. Algunos propietarios están planeando instalar barreras de plexiglás entre las cabinas, mientras que otros están considerando dar cartas de papel y cubiertos desechables

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McDonald’s no es la única cadena de comida rápida que se prepara para la reapertura. Restaurant Brands International, la empresa matriz de Burger King y Popeyes, dijo esta semana que comenzaría a reabrir los comedores con una serie de nuevas medidas de seguridad, incluyendo “bellos carteles en las mesas” para indicar dónde pueden o no sentarse los clientes.

La guía de McDonald’s también incluye una sección de preguntas y respuestas sobre cómo tratar a los clientes que se nieguen a cumplir con las directrices de distanciamiento social.

“Siempre aborden cualquier situación con calma y traten a todos con respeto”, dice la guía. “Informen al comensal: ‘Me disculpo por cualquier inconveniente, pero para ayudar a que todos estemos seguros, nos gustaría que todos nuestros visitantes mantengan una sana distancia de 2 metros de los demás clientes y de nuestro personal’”.

c.2020 The New York Times Company