María, la madre de Jesús, no concibió por obra del Espíritu Santo. Usted y yo sabemos que eso es imposible. Jesús tuvo hermanos, Santiago es uno de ellos y en la Biblia se le menciona. Jesús no nació o murió el día y año en que se cree. Algunas investigaciones serias ponen en duda incluso que haya nacido en Belén. 

Jesús nunca se presentó ante los maestros en el Templo dejándolos asombrados con sus conocimientos. El galileo no sabía leer, escribir ni disponía de educación formal alguna –mucho menos a los 12 años–. De milagros ni hablar, la ciencia ha dicho mucho al respecto. Jesús no levantó a Lázaro de la muerte, tampoco curó a los leprosos o a los ciegos y no hizo cosas tan mundanas como convertir el agua en vino. Ah, y por cierto, mucho menos resucitó.

Jesús fue crucificado, un hecho brutal, es cierto, pero que le sucedió a un par de miles de judíos más que se opusieron al Imperio romano dominante de Judea por cientos de años. Jesús fue, y sé que esto puede doler a muchos, un disidente que en su tiempo careció de la trascendencia que los años y la publicidad le han dado.

Todo esto lo escribe Reza Aslan, investigador especialista del tema, que cuenta con estudios de doctorado en estudios religiosos de la Universidad de Harvard. Reza Alsan, nacido en Irán pero avecindado en los Estados Unidos, escribió “El Zelote: la Vida y la Época de Jesús de Nazaret”, una obra ofrece una nueva visión sobre el personaje más influyente y enigmático de la historia. 

Un libro que logra desenmañarar la incógnita sobre la figura de Jesús de Nazaret y cómo fue que se convirtió en el símbolo de una religión global. Aslan “nos habla de un judío disidente, tal y como hubo tantos. Los zelotes eran nacionalistas y radicales, que deseaban expulsar a los romanos de Judea e implantar el reino de su Dios en la tierra, el reino de David. Un humano como usted y como yo, lleno de miedos y de dudas; de odio y amor, muy alejado del Jesús bondadoso y lleno de amor y que incluso describe Mateo cuando dice: ‘No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada’”.

“El Zelote” es una obra que aplica la razón, la lógica y el método científico sobre la leyenda de Jesús. Del libro, uno entiende aún más la figura del galileo, uno muy diferente al que describen los Evangelios, textos que se convirtieron en propaganda, y de los que se desprenden muy poco del Jesús histórico, del real, del judío lleno de contradicciones que fue ejecutado y muerto, uno muy distinto al Jesús de los evangelios de donde luego surge el Cristo, el Salvador, el Mesías y, por último, el Hijo de Dios.

Los evangelios son textos llenos de errores, adiciones, tergiversaciones, mentiras, malas traducciones, exageraciones y hasta manipulaciones. Ninguno de ellos fue escrito por alguno de sus discípulos, y el primero –Marcos– data de alrededor de 40 años después de la crucifixión. Así que hoy, miles de años después, resulta difícil saber quién fue en realidad.
Pero lo que destaca de los cuatro evangelios aceptados es que Jesús jamás quiso formar una nueva iglesia, mucho menos una nueva religión. Si usted quiere entender eso, hágalo, pero en los evangelios no dice nada de eso. Fueron los años los que impusieron al cristianismo como la religión oficial del Imperio romano y luego del mundo occidental.

Pero a pesar de todas las revelaciones sobre la verdadera naturaleza del Jesús que vivió hace dos mil años, Reza Aslan dice: “Hoy puedo decir con seguridad que dos décadas de rigurosa investigación académica sobre los orígenes del cristianismo han hecho de mí un discípulo de Jesús de Nazaret más genuinamente de lo que jamás estuve con Jesús el Cristo. Es mi esperanza difundir con este libro la buena nueva del Jesús de la historia, con el mismo fervor que en otro tiempo apliqué a la difusión de la historia del Cristo”.

En lo personal y como agnóstico declarado, no necesitaría, para volverme creyente de los milagros del Maestro de Galilea, el comprobar ninguno de sus milagros. No soy como Santo Tomás que pedia ver las llagas de los clavos y meter sus manos en el costado de Jesús para poder creer. Tampoco necesito verlo caminar sobre las aguas del mar de Galilea. Yo me conformo con poco: el milagro de que podamos caminar en paz sobre la tierra.

@marcosduranf