ESTIMADA ANA:

Siempre he trabajado pero ahora que soy mamá las cosas han cambiado. Hace tres meses nació nuestro primer bebé, pedí un permiso en la empresa y dentro de unos cuantos días me tengo que reincorporar a mis labores.

En verdad me está costando mucho aceptar que me separaré de mi bebé durante el día, tan solo de pensarlo, lloro. Desde que nació no me he separado de él ni un solo minuto y cuando por alguna necesidad he tenido que hacerlo, en verdad sufro demasiado.

Mi esposo y mi mamá me dicen que lo mejor es que esta última semana en casa, lo deje por lapsos cortos, que me salga a la tienda, o simplemente que no esté cerca de él, para poder acostumbrarnos.

Tengo la opción de inscribirlo en una guardería, de hecho, cerca de mi trabajo hay una que aparentemente está muy bien y brindan buen servicio, pero sigo con mis dudas, ¿qué tal si llora  todo el día? Él es muy pequeñito aún y no podría decirme qué sucede, tengo miedo que algo le pase, me da mucha angustia tan solo de pensar en que tengo que dejarlo a cargo de otras personas. 
NANCY
 
ESTIMADA NANCY:

Combinar la vida laboral con la maternidad puede llegar a ser una tarea realmente complicada. A veces cuesta trabajo organizar la rutina de tal manera que todo resulte favorable en ambos contextos.

Independientemente de la organización de rutinas, lo que es definitivamente complejo es el momento de separarse del bebé y dejarlo a cargo de alguien más.
Es normal esos sentimientos que ahora tienes, experimentar tristeza, dudas, incertidumbre, ganas de llorar y angustia por saber si estás haciendo lo correcto. Y es que en los primeros meses de vida de un niño, la relación que se establece entre madre e hijo resulta fundamental para su buen desarrollo.

Es definitivo que tanto tu esposo como tú, deben de externar sus sentimientos y valorar juntos la mejor opción para el bebé. Comiencen por visitar guarderías o estancias, recorran todas las que puedan para que de esa manera comparen las opciones.

Es indispensable que sientan que el lugar será seguro para el niño, que cumple con todas las reglas de seguridad, que su personal es capacitado para esa labor, que será atendido  de una manera personalizada, ver cuántas personas están a cargo de los niños, pedir que les muestren autorizaciones de todas las instancias relacionadas con el lugar, así como pedir referencias a personas que ya hayan contratado sus servicios.

Necesitas estar completamente segura del lugar en el que tu hijo se quedará, si no, no podrás rendir en tu trabajo de la misma manera, estarás angustiada y terminarás por renunciar.

Es importante que sepas también que no eres ni la única ni la última mamá trabajadora. A diario, miles de madres de familia salen a trabajar, en busca de una mejor calidad de vida para sus familias, no te sientas mal por eso.

Ahora bien, si después de platicar con tu esposo valoran también la opción de dejar el trabajo, también es aceptable, sobre todo si analizan su situación económica y que el hecho de prescindir de tu sueldo no represente un descontrol en los ingresos y compromisos adquiridos.

De esta manera, la educación y crianza de su niño correrá a tu cargo, el tiempo que dediques a tu hijo seguirá siendo igual, de calidad y siempre dispuesta a atenderlo, tal vez hasta que tenga una edad que ustedes consideren la apropiada para reincorporarte al mundo laboral.
 
ANA

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