Kyle Stephens brinda su testimonio cara a cara con el médico Larry Nassar, condenado por múltiples cargos de abuso sexual (EFE)
A la denuncia de McKayla Maroney sobre el acuerdo de confidencialidad que firmó con la dirección del equipo de gimnasia olímpica de los EU, se suma el testimonio de Aly Raisman quien asegura que le dieron la instrucción de no decir nada

Entre llantos, rabia y congoja, la corte de Lansing, Michigan, ha visto pasar por su estrado más de una decena de jovencitas que han narrado de manera vívida las formas de abuso a las que fueron sometidas por Larry Nassar, quien fuera en su momento el médico oficial del Equipo de Gimnasia Olímpica de los Estados Unidos y quien por años trabajó como el medio deportivo de la Universidad Michigan.

Aunque hay más de 100 víctimas que se presentarán en el juicio que trascurrirá hasta este próximo viernes, hay algunas que no han podido acercarse a los estrados como hubieran querido. Es el caso de la condecorada gimnastas Mckayla Maroney, quien tras denunciar ante las directivas del equipo olímpico que había sido abusada por el médico, llegó a un pacto en 2016 que incluía un acuerdo de confidencialidad y que de no cumplirse la multaría con una suma de 100 mil dólares.

Larry Nassar fue denunciado por más de 100 víctimas de sus abusos sexuales (AP)

Cuando Mckayla hizo público este acuerdo que le impedía hablar contra Nassar la indignación fue tal que incluso la modelo Chrissy Teigen se ofreció a pagar la suma para así permitir que la jovencita se sumara a los centenares de desgarradores testimonios que buscan que el médico tenga que cumplir una condena de 125 años en prisión. “El principio detrás de todo esto debería ser revocado, un acuerdo de confidencialidad para silenciar los actos de un monstruo serial con más de 140 denuncias”, replicó la celebridad en redes sociales.

La revelación hecha por McKayla justamente lanzaba una nueva e inquietante pregunta: ¿Acaso la dirección del Equipo de Gimnasia sabía lo que estaba pasando y no hicieron nada?

La respuesta pronto llegó de la mano de un revelador testimonio que le dio otra gimnasta Aly Raisman a ESPN: “Me dijeron que me quedara callada”, confesó la joven quien de inmediato dejó saber su rechazo y estupor ante el comportamiento que asumió el comité tras sus propias denuncias de abuso.

"Su mayor prioridad desde el principio y hasta el día de hoy ha sido su reputación, las medallas que ganan y el dinero que obtienen de nosotras", dijo Raisman. "No creo que les importe. Si yo les hubiera importado, en el momento en que se dieron cuenta de que habían abusado de mí se habían acercado, me habrían preguntado si necesitaba terapia o si estaba bien”.

 

Nada de eso ocurrió. Por el contrario, el silencio del equipo de Gimnasia Olímpica permitió que Larry Nassar siguiera abusando de jovencitas en su nuevo cargo en la Universidad de Michigan.

Ante las críticas, los voceros del equipo de Gimnasia de EU anunciaron este miércoles que revocarían el acuerdo de confidencialidad que había firmado McKayla Manorey para que pudiera hablar libremente en los estrados y además expresaron su apoyo a todas las víctimas, lo que, por supuesto, terminó por detonar más reacciones de condena.

“No sé cómo duermen por la noche. Estoy tan enojada porque después de darse cuenta de que nos molestaba lo dejaron continuar molestando a otras gimnastas cuando sabían que estaba en curso una investigación. Me dijeron que me quedara callada. Confié en ellos y no debería haberlo hecho”, condenó Raisman.

El testimonio de Simone Biles, que contó en su cuenta de Instagram que ella también había sufrido abusos por parte del médico, los testimonios de otras chicas como Jennifer Rood-Bedford o el de Kyle Stephens, hija de amigos cercanos del médico, de quien abusó desde los seis años, se suman para develar el accionar de un depredador, pero también están ahí para dejar en evidencia que muchos eludieron su responsabilidad en detener esta cadena de abusos.