ESTIMADA ANA:
 Buenas noches, Ana, recibe un cordial saludo. Tengo una hija que se divorció hace un año, pero aún está en juicio sobre la guarda y custodia de su único hijo que ahorita tiene 14 años y quien se encuentra viviendo con sus papá, pues no ha llevado una relación con mi hija.

 Su papá lo tiene manipulado en contra de ella y la verdad es que el actuar de mi hija no ha sido el mejor, ni un buen ejemplo para el niño, pues desde antes de divorciarse, ella andaba con el medio hermano de su esposo y ahora vive con él.

 El problema es que, como en estas situaciones, los hijos son los que la llevan. Por un lado, el papá que lo tiene manipulado y no se esfuerza en salir adelante, ya que es inestable en sus trabajos y sólo estudió hasta la secundaria y por otro lado, la madre que se encuentra viviendo su mundo con el otro y aunque dice que ama a su hijo y quiere tenerlo a su lado, no hace nada para recuperarlo.

 El niño ha sido muy apegado a mí, de hecho, mi hija ha llegado a prohibirme que lo lleve conmigo los fines de semana, pues dice que lo malcrío al comprarle cosas y pasearlo y que si yo no lo ayudo, el niño no tendrá otra opción que irse con ella, pues su papá la verdad con lo único que ayuda es con media alimentación, todos sus gastos son a mi cargo y de mi hija.

 La verdad no sé qué hacer, si desentenderme de mi nieto o seguir ayudándolo: por otra parte, están mis hijas que se molestan y me regañan porque ayudo al niño, que porque le va mal en la escuela, que porque miente, etc. Ellas no lo quieren y hacen distinciones con mis otros nietos.

 Tengo dos semanas que no lo veo, en parte por lo mismo y en otra porque ando ocupada en el hospital con un enfermo, solamente he hablado con él por teléfono. ¿Qué hago, Ana?

 Sé que posiblemente hago mal en intervenir en problemas que no me corresponden, pero en este caso está de por medio mi nieto y mi situación es delicada. Muchas gracias anticipadas por leer esta carta, atentamente, 

Aurora.
 
ESTIMADA AURORA:
 Ese instinto como madre y después como abuela, no hay nada ni nadie que pueda cambiarlo. Es completamente natural tener ese instinto de protección y cuidado hacia su nieto, que por las circunstancias se encuentra ahora en un estado muy vulnerable.

 Más que “chiflarlo” o consentirlo, él necesita de alguien que le de esa protección, cariño y amor, quiere sentirse querido y no lo está consiguiendo de sus papás. Es muy difícil verlo y no hacer nada, la entiendo perfectamente, sobre todo cuando sus padres muestran esa inestabilidad que invariablemente lo está afectando.

 Por supuesto que usted debe de ser muy cuidadosa ante esa situación y saber hasta qué punto puede intervenir de tal manera que el niño salga bien librado, que es lo principal.

 Es complicado opinar algo más sin conocer un poco más de antecedentes, pero lo que sí puede hacer es analizar y cuidar muy bien que la ayuda que usted puede brindarle a su nieto, no se convierta en una carga extra ni para él ni para usted; algo que pueda generar tensión extra a los padres y al final resulte una situación de dificultad para el niño.

 Le agradezco la confianza en este espacio, deseo que muy pronto se resuelva su situación familiar, que su nieto esté bien y que usted, como abuela y madre, nunca pierda ese instinto de amor y protección  hacia los suyos.
 
ANA