SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, CHIS - En Chiapas hice lo que me correspondía con todas mis fuerzas'; 'lamento que haya quienes critiquen y vean a la Iglesia Católica como un obstáculo para la solución del conflicto por la vida pacífica'.
'Ha elegido el uso de la fuerza para resolver los conflictos de la región en vez del diálogo'; mañana arriba a esta capital

SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, CHIS., MARZO 17 (UNIVERSAL/LA JORNADA).- Al partir a la diócesis de Saltillo, Coahuila, el obispo Raúl Vera López reiteró que en los dos últimos años aumentó la presencia de los grupos paramiltares en la zona de conflicto en Chiapas.

El Obispo, que el próximo lunes tomará posesión de la Diócesis de Saltillo, dijo que sabe que los grupos paramilitares han "proliferado" porque cuenta con información del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, organismo que ha documentado la presencia de los grupos civiles armados en las comunidades.

Afirmó que el Gobierno "ha elegido el uso de la fuerza para resolver los conflictos en la región", en lugar de buscar alternativas de diálogo para dar una solución adecuada a los problemas.

"En este uso de la fuerza empiezan a aparecer signos preocupantes que caracterizaron la escalada de violencia que, empezando por la zona norte (de la entidad) desde 1996, llegó hasta los Altos de Chiapas, culminando con la masacre de Acteal, el 22 de diciembre de 1997", dijo el prelado en su última conferencia de prensa en esta ciudad, antes de tomar posesión, el próximo 20 de marzo, como titular de la diócesis de Saltillo.

En un comunicado que leyó en lo que hasta hoy fue su residencia particular; expresó que dichos "signos preocupantes" son "la aparición de acciones conjuntas con las fuerzas policiacas, de personas civiles armadas", que en varios casos de agresiones recientes, "iban con atuendos similares a los de las fuerzas de seguridad pública, pero sin insignia alguna, lo que los identifica como grupos paramilitares".

De esta forma Vera López -quien este día partió hada la ciudad de México y luego viajará a Saltillo- dio respuesta a varios funcionarios federales y estatales, entre ellos Emilio Rabasa y Roberto Albores Guillén, que criticaron sus recientes declaraciones en el sentido de que en esta entidad se han incrementado las acciones de los grupos paramilitares.

"Mi único afán al hacer públicos por mi propia voz hechos que son de sobra conocidos por quienes les interesa una paz verdadera para Chiapas y para México, es ayudar a que esta región llena de valores humanos que han ganado mi cariño y respeto por día, alcance la paz verdadera que proviene de la justicia y del amor entre todos y requiere de más exigente respeto de dignidad humana" , señaló, luego de enumerar varios hechos de violencia denunciados en los dos últimos meses por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, a cuyo consejo pertenece.

Si bien aclaró que en este momento las cosas "no están del tamaño" de las previas a la masacre de Acteal, indicó que hay "signos preocupantes que caracterizaron a la escalada de violencia que culminó con la matanza, como la impunidad, pues antes de ese hecho, sólo en Chenalhó, hubo 24 acciones violentas antes del 22 de diciembre de 1997".

Luego, en la sesión de preguntas y respuestas defendió su derecho a "exponer mis preocupaciones de conciencia", pues él está "comprometido con el proceso de paz desde antes" de llegar a Chiapas.

"Para cualquier mexicano, y sobre todo yo que como obispo y pastor de esta diócesis conocí a fondo el sufrimiento de esta gente, sería muy inhumano si dijera 'bueno, hay arréglenselas como puedan, al cabo que a mí ya me sacaron"'.

Lo anterior no significa, precisó, que "me voy a inmiscuir en las tareas de don Samuel o de su sucesor pues en este sentido los obispos somos muy respetuosos del quehacer de cada uno de nosotros"

Respecto a su labor como obispo coadjutor desde octubre de 1995 al 30 de enero pasado, consideró que 'hice lo que me correspondía con todas mis fuerzas", y agregó que "todos somos responsables del pendiente que hay en Chiapas de solucionar el conflicto por la vía pacífica".

Lamentó que haya quienes critiquen y "vean casi como un obstáculo" a instituciones como la Iglesia que quieren esforzarse por ser un instrumento para la solución del conflicto por la vía pacífica.