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En el país hay registrados de forma oficial 791 establecimientos de este tipo. Sin embargo, hay muchos otros que operan bajo cita desde casas o en establecimientos no regulados. Ya es toda una industria, dando empleo a muchos con estudios en arquitectura, artes o ingeniería

Aunque hace 20 años eran sitios estigmatizados, los establecimientos dedicados a la aplicación de tatuajes y perforaciones no sólo han crecido en número, sino que se convirtieron en generador de empleo, ya que cada uno cuenta con cinco y hasta 20 trabajadores, muchos con estudios en arquitectura, artes o ingeniería, que prefirieron dejar empleos en oficinas para dedicarse a ello.

De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el país hay registrados de forma oficial 791 establecimientos de este tipo, la mayoría en el estado de México y Ciudad de México. Sin embargo, hay muchos otros que operan bajo cita desde casas o en establecimientos no regulados.

El aumento de la demanda de tatuajes ha traído como consecuencia un incremento de personas que buscan dedicarse a realizarlos, dejando incluso trabajados formales, explica Greta Navarro, directora y socia del Museo del Tatuaje en la capital del país.

Sostuvo que muchos todavía creen que si estás tatuado seguro ni a la escuela fuiste, y seguro los tatuadores hacen eso porque no acabaron la escuela, pero en mi equipo tengo muchos profesionistas que se mantienen ejerciendo su carrera a la par, mientras otros prefieren dedicarse de tiempo completo por tener mayores ingresos.

Uno de ellos es Samuel Guzmán, quien dejó su trabajo como consultor de logística en una empresa asentada en Santa Fe, donde coordinaba embarques y entregas de una empresa brasileña, pero decidió dejar su empleo y convertirse en tatuador. Un día mi pareja en ese momento me dijo que por qué no me aventaba a hacer lo que siempre había querido, mi familia trató de disuadirme, pero siempre fue mi deseo ser tatuador a pesar de que tengo estudios.

Para Yadira Flores, tatuadora de Gallery Tattoo Estudio, dedicarse a ello le da una apertura que no encontraría en otra profesión para ajustar sus horarios como madre.

Advierte que dedicarse a ello no es sencillo. Los jovenes quieren ser tatuadores rápido, buscan escuelas y ponerse a tatuar en unas semanas, pero aquí primero tienes que barrer. ¿Cómo puedes querer tatuar si no sabes ni limpiar los instrumentos?, y pues muchos no están dispuestos a pasar por eso, porque los primeros años es difícil, cuenta Yadira.

Foto: Especial

Al igual que ella, Gilberto, tatuador del Estudio 184 de la Colonia Roma, relata que hace 20 años, cuando él comenzó, tenía que alternar esta actividad con otras para cubrir los gastos, pero hoy en día hay más clientes y ya se puede vivir de esto, vivir bien.

Ahora todos quieren hacerse uno, incluidas mujeres jóvenes que acuden acompañadas de sus madres para hacerse ambas un tatuaje, profesionistas y hasta personas de la tercera edad, señalaron.

El boom es multifactorial, explica Ricardo Trujillo, académico de la Facultad de Sicología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La norma ahora es estar fuera de la norma; es decir, se busca romper con las convencionalidades para reforzar la individualidad, sin atenerse a la sociedad, pero si todos piensan así, eso se convierte en la nueva norma, explicó.

Las personas procuran un tatuaje de forma similar a lo que ocurre con redes sociales como Facebook. Buscan de qué manera yo como persona me individualizo, hago un altar de mí mismo, y entonces lo hago para que los demás, de alguna y otra manera, me adoren, y vean como represento ciertas cosas.