Estudiante alza la voz y señala a Alejandro G, ‘Pache’, como su acosador; quien fue suspendido mientras se investiga el caso
El acusado. Alejandro, llamado también “Pache”, ha intentado darle la vuelta a la acusación de acoso sexual en su contra, con un enrevesado texto en su cuenta de Facebook.

Día a día, las alumnas de Jurisprudencia aguantaban un acoso normalizado. El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, inspirada por el movimiento #MeToo y gracias a la iniciativa de sus compañeras con la casilla #laDenuciaEsLibreYSecreta, se atrevió a denunciar a la persona que además de violar su intimidad, la agredía y la tocaba cada que podía.

Cuidando su identidad la llamaremos María. Recién entraba a Jurisprudencia cuando accedió a ser novia de Alejandro G, mejor conocido como “Pache”.

Mi relación de noviazgo con él nada más duró una semana, era tanta su insistencia que tuve que ceder. Me dijo un lunes, para el sábado yo le dije: ‘realmente no quiero ser tu novia’. Él iba a mi casa me dejaba flores y envases de caguamas vacías”, platicó la afectada.

Esto sucedió hace tres años, en ese tiempo María accedió a que se grabaran teniendo relaciones íntimas.

 “Yo confié en él y pensé que no iba a pasar a mayores. Todos tenemos relaciones sexuales y no es un secreto. Yo era muy joven. Recién cumplía los 18 años y no entendía las consecuencias de lo que había pasado”, platicó.

De lo que se alcanza a entender, por la falta de comas y exceso de palabras; acusa motivos políticos en la denuncia.

Al poco tiempo los rumores llenaron la Facultad: el video comenzó a circular entre los alumnos. María enfrentó a “Pache” y obtuvo una disculpa que nunca creyó.

“Mi video llegó hasta a maestros. En ese momento sí hubo consentimiento de que hubiera una grabación, para lo que no hubo consentimiento es para que lo pasara”.

AGRESIONES COTIDIANAS

Desde entonces las agresiones fueron en aumento, la insultaba y acosaba tanto en la escuela como en redes sociales. “Hoy vi a mi ex en la entrada de Plaza Carranza y no me dieron ganas de atropellarla”, publicó en una ocasión Pache en su Twitter haciendo referencia a María.

“Estos tres años ha sido un acoso diario donde él me decía: perra, zorra, prostituta, te voy a violar, te voy a matar. Incluso me hacía tocamientos enfrente de todos y nadie le decía nada.

“Yo le decía quítate, pero todos empezaron a normalizar este comportamiento, se reían. A veces yo pasaba por la facultad y me ladraba y como veían que él lo hacía, todos los hombres lo hacían”, recordó la denunciante.

Estos comportamientos comenzaron a extenderse hacia otras compañeras. Ellas lo adjudican a que Alejandro comenzó a trabajar con un magistrado que le daba clases y comenzó a relacionarse con otros funcionarios de la UAdeC.

“Siempre me agredía verbalmente tratando de objetivarme. Una vez me dijo ‘cada vez que te veo pienso que acabas de coger’, comentarios completamente fuera de lugar, lo decía enfrente de mucha gente, mucha gente lo sabe”, comentó otra víctima del mismo estudiante.

LAS MÚLTIPLES DENUNCIAS

Durante el ejercicio en el que las alumnas denunciaron de manera anónima mediante un formato si han sido víctimas de discriminación, hostigamiento sexual, acoso sexual, abuso sexual, violación a la privacidad y/o violación sexual en la universidad, el nombre de Alejandro fue el que más se repitió.

De acuerdo con las víctimas, desde el momento en el que “Pache” supo que había sido uno de los señalados en las cinco denuncias que se formalizaron el 15 de marzo ante la Fiscalía General del Estado, comenzó a emitir comunicados desde su Facebook, argumentando que los ataques tenían motivos políticos.

“Por virtud de la manipulación que se ha venido realizando en un proceso ideado y orquestado para desestabilizar la administración de mi escuela y que con sorpresa de sus ideadores ha escalado hasta la misma Rectoría y ensombrecido la presencia de altos funcionarios públicos tanto en el Poder Ejecutivo como en el Judicial de mi Estado y que unos se protegen en el anonimato pretinándose esconder al arrojar las piedras pero como fariseos en sus tumbas se muestran blancas por fuera escondiendo la pudrición en su interior…”, iniciaba el comunicado que el señalado emitió desde su Facebook, para decir que todo el movimiento únicamente buscaba conseguir una candidatura femenina para la dirección.

POLICÍA CIBERNÉTICA INVESTIGA

En ese momento, luego de que VANGUARDIA revelara lo ocurrido, las víctimas ya recibían atención de la Fiscalía General del Estado, el Instituto Coahuilense para las Mujeres y la Policía Cibernética, esta última aún investiga quiénes y cómo participaron en el grupo de WhatsApp Ubi Packs, donde compartían pornografía, fotos y videos íntimos de otras alumnas de la facultad.

 “Lo triste es que tuvo que ser mediático para que se diera esta atención”, declaró una de las víctimas.

Sin embargo la atención a víctimas al interior se dio casi una semana después de que se reveló lo ocurrido, aseguraron las alumnas denunciantes y aunque la mayoría de ellas fue anónima, al ser muy conocido su caso, María comenzó a ser intimidada y segregada por otros alumnos que respaldaban al que señala como su agresor.

“Pensaron que no iba a trascender, cuando se dieron cuenta que trascendió empezaron a decir que las cosas no se hacen así, que se va a manchar el prestigio de la facultad. Los maestros estaban muy enojados, pero más preocupados porque sabían que los iban a denunciar. Siempre se ha sabido de los maestros han tratado de tener contacto con las alumnas más allá de la escuela.

“La gente tiene que entender que cada quien tiene el derecho de hacer con su cuerpo y con su sexualidad lo que quiera. El problema no es que te grabes, el problema es que lo pasen. Si yo estoy aquí y haciendo toda mi denuncia es porque no se me hace justo todo lo que yo viví y que él nunca ha vivido las consecuencias de sus actos. Al contrario, lo están premiando las personas a su alrededor, cuando está muy claro lo que dice la ley”, declaró María.

SITUACIÓN

Actualmente Alejandro fue suspendido de la Facultad y en sus redes sociales publicó que solicitaría un amparo. Las alumnas aseguran que tanto el magistrado para el que trabaja como otro grupo de maestros lo están ayudando a armar su caso.