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La flota de trenes tiene décadas de uso, aunque su vida útil es en promedio de 30 años; además el gasto que representa su mantenimiento está muy por arriba de lo que capta con la venta de boletos.

Por Lizbeth Padilla/@liz_pf para Animal Político
 
 
El Metro de la Ciudad de México llega a medio siglo de vida con finanzas poco sanas y una flotilla de trenes antiguos, cuya vida útil terminó, lo que disminuye la calidad del servicio que brinda diariamente a más de 5 millones de personas.

En el plan, presentado el año pasado, el Sistema reconoció que los retrasos y saturación en todas sus líneas – excepto la 12 – es “originada principalmente por la indisponibilidad de trenes para la operación debido a los altos niveles de averías que estos presentan”.

La vida útil de un tren es de 30 años, después puede ser restaurado y continuar funcionando por 25 años más, pero los trenes del Metro presentan “un fuerte atraso del proceso de rehabilitación al que debió ser sometido”, señaló el Metro en su Plan Maestro 2018-2030.

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La principal razón por la que no se realizan estos trabajos y los trenes permanecen en los talleres es por la falta de equipos y refacciones prioritarias, aquellas de las que depende la seguridad de la operación.

En 2018, había 105 trenes en los talleres, los trabajos en 32 de ellos estaban detenidos por falta de refacciones, según su Diagnóstico sobre el servicio y las instalaciones el Sistema de Transporte Colectivo 2013-2018.

La falta de trenes provoca aumento en el tiempo de traslados y la saturación de vagones y andenes, reconoce el Metro. Este mal funcionamiento e ineficiencia de los equipos cuesta mucho al Metro, que debe invertir continuamente en intervenciones preventivas y correctivas.

De acuerdo al Plan Maestro, para mejorar la operación y de trenes e infraestructura general, el Metro tendría que invertir entre 2018 y 2024 un monto de 8 mil 035 millones de pesos.

Poco más de la mitad, 4 mil 120 millones de pesos, serían para su parque vehicular: 420 millones de pesos serían para la rehabilitación de los trenes existentes y 3 mil 700 millones para la compra de nuevos.

Las cuentas no le salen al Metro

Pero eso lleva a otro punto débil del STC Metro: sus finanzas.

El Metro no contamina y transporta tres veces más pasajeros con dos veces menos energía que otros medios a combustión, según su Plan Maestro.

Sin embargo requiere de grandes inversiones para arrancar y luego para su operación y mantenimiento, así como un “alto volumen de usuarios indispensables para amortizar su infraestructura”.

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En 2018, el Metro tuvo ingresos propios por venta de boletos por un monto de 18 millones 605,202 pesos.

Muy por debajo del costo anual de mantenimiento, que ese año fue de 2 mil 755 millones 705,134 millones, según datos proporcionados a través de una solicitud de información.

Y es que el este transporte cuenta con 12 líneas integradas por 226 kilómetros de vía y 195 estaciones, de las cuales 115 son subterráneas, 55 superficiales y 25 elevadas

Las asignaciones presupuestales que recibe cada año son insuficientes, según el mismo Metro. Este 2019 recibió 15 mil 652 millones 684,591 pesos, esto es mil 896 millones 267,969 pesos menos que el año anterior.

El año pasado, su entonces director, Jorge Jiménez Alcaraz señaló que el sistema requería de una inversión urgente de 30 mil millones de pesos para reforzar la infraestructura y el equipamiento.

Desde hace años, las finanzas de este transporte no son sanas.

Según su Diagnóstico sobre el servicio, entre 2008 y 2015 tuvo un déficit en su presupuesto de 50.65%, pues los recursos propios que se captaron fueron iguales al dinero necesario ese año para su operación.

Ese año los ingresos propios fueron de 9 mil 088.51 millones de pesos, mientras que los egresos sumaron 14 mil 668 millones de pesos, lo que deja un déficit de 5 mil 580 millones de pesos.

No pagas lo que cuesta

El costo real del viaje no corresponde a lo que pagas por tu boleto.

Según estimaciones del Metro, el costo real del viaje (calculado con los ingresos y egresos de 2015) es mucho mayor a la tarifa vigente desde diciembre de 2013 de 5 pesos por persona.

Para determinar el costo real de cada viaje se dividen los egresos anuales entre el número de personas que viajaron durante el mismo periodo.

Durante el 2015, mil 623 millones de personas viajaron en el Metro, y éste tuvo egresos por 20 mil millones 840.5 pesos.

Del total de viajes ese año, 251.9 millones no pagaron boleto, pues las personas mayores de 60 años, las personas con discapacidad y los niños menores de 5 años tienen derecho a la gratuidad.

Ese año, mil 371 millones sí pagaron su entrada.

Entonces, el costo real para quienes pagaron su entrada fue de 7 pesos, mientras que para quien tuvo un acceso gratuito fue de 13.24 pesos por persona.