El pasado domingo 1 de julio elegimos 18 mil 299 cargos a nivel federal y local. Esta fue la elección más grande en la historia de México, entre los varios cargos se eligió Presidente de la República, senadores, diputados y 9 gubernaturas, contando la CDMX.

A pesar del gran peso histórico que tuvo la jornada electoral del 1 de julio, el Instituto Nacional Electoral registró una participación ciudadana del 63.4 por ciento, equivalente a 56.4 millones de mexicanos, incluido el voto en el extranjero.

Dicha cifra, comparada con el año 2000, es 0.57 puntos porcentuales más baja, considerando que en el 2000 se registró una participación de 63.97 por ciento. Sin embargo, en términos de votos, la participación de los mexicanos en 2018 es de casi 19 millones más que en ese año.

Ahora bien, en comparación con los datos del 2012 la elección reciente superó en 6 millones de votantes la participación, un hecho que debemos celebrar pues el panorama anterior al 1 de julio nos mostraba que sólo el 20 por ciento de los ciudadanos confiaban en los partidos políticos y autoridades electorales.

Queda claro que a pesar de las estadísticas de 2000 y 2012 los mexicanos seguimos en pie para mejorar nuestro sistema democrático. Han pasado 12 días desde el primero y vamos asimilando bastante bien que la democracia la construimos juntos; partidos políticos, instituciones electorales, dependencias gubernamentales, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación y por supuesto los ciudadanos.

Cabe resaltar y enaltecer el gran papel que los ciudadanos jugamos el pasado domingo de elección, pues uno de los grandes éxitos se puede constatar con el número de observadores electorales que siguieron los comicios. En 2012 se registraron 4 mil 110 observadores ciudadanos, mientras que para el ejercicio de 2018 se registraron 10 mil 600 participantes. Es importante mencionar que la figura de observación electoral de ciudadanos nacionales e internacionales funge como unpilar que da credibilidad y legitimidad a los procesos electorales.

No olvidemos también que un millón 400 mil vecinos se personificaron y cumplieron cabalmente como funcionarios de casilla, mismos que tuvieron que asistir a capacitaciones y simulacros previos a la elección. Mientras que ese día le dedicaron una jornada de más de 11 horas. Gracias a todos ellos. ¡Gracias vecinos! Y por supuesto a los más de 17 mil 740 ciudadanos que laboran en el Instituto Nacional Electoral y fueron encargados de la realización de este proceso.

Sin duda, la jornada del 1 de julio no superó los porcentajes de participación del año 2000 ni de 1994 (históricamente la elección más concurrida), pero sí tenemos más menos aprendido que las elecciones las ganamos todos aquellos que trabajamos y participamos, de todas las formas posibles, para consolidar un sistema democrático con más alcance y menos anomalías. En ese contexto los mexicanos nos merecemos la congratulación de haber participado en la elección más grande la historia de nuestro país y, sobre todo, merecemos darnos la oportunidad de ser ciudadanos informados, dialogar con los representantes, conocerles, evaluar sus gestiones y darles seguimiento. En pocas palabras, exigirles buenos resultados y que velen por los beneficios de toda la población sin distinción. Nuestro trabajo como ciudadanos aún no termina, de hecho apenas comienza.

Aline Zunzunegui
Directora de Incidencia Pública
@ollinorg @megustaquevotes
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