“Mi sueño era revalorizar lo que significa un bailarín en la sociedad”.

Isaac Hernández

No es un hecho reciente que México haya comenzado a figurar en la danza a nivel internacional, lo había logrado desde José Limón, en la danza contemporánea de la década de los 40, o con Amalia Hernández, embajadora de la danza folklórica en el mundo desde los 50. Sin embargo, los bailarines de ballet que son reconocidos en el mundo, parecen carecer de difusión entre nuestro propio gremio nacional, (a diferencia tal vez de un futbolista que logra integrarse a un equipo extranjero). Pocos conocen la trayectoria de Lupe Serrano, la chilena que estudió en México y luego logró ser primera bailarina del American Ballet Theatre, o Elena Carter quien fuera primera bailarina en el New Zealand Ballet; Luisa Díaz en el Béjart Ballet de Lausana;  Javier Torres en el Ballet Nacional de Finlandia, o Jaime Vargas en el Royal Winnipeg Ballet, todos ellos abriendo las puertas a una nueva generación de bailarines que traspasarían fronteras, como Viridiana Hernández, becada en La Haya que trabajó con Jiri Killian, o Mayela Marcos Quiroz, la regiomontana que logró bailar en el Bolshoi e ingresar al Ballet Imperial de Rusia, Katia Carranza en Miami City Ballet, Anaís Bueno, en el Stuttgart Ballet, entre otros nombres de mexicanos que han buscado en diversos foros el crecimiento artístico.

Definitivamente quienes posicionaron a nuestro país en el mundo en nuestros días, fueron Isaac Hernández y Elisa Carrillo, ambos ganadores del Prix Benois de la Danse, en 2018 y 19 respectivamente, premio que se compara con el “Oscar” en el cine, por su prestigio y relevancia mundial. Ambos descubiertos en algunos de los encuentros y concursos nacionales e internacionales que se han constituido como plataforma para que jóvenes talentos reciban oportunidades y abran puertas en diferentes Escuelas y Compañías, catapultando el talento nacional y dándolo a conocer en el mundo entero. Ambos son bailarines de gran talento pero que además han sabido capitalizar su carrera, y han regresado a México encontrando las vías y contactos para brindar importantes aportaciones en sus estados y en el país a través de sus respectivas fundaciones, organizando eventos de difusión y fomento de la danza.

Isaac ya había sido noticia como el bailarín que salió del patio de su casa, entrenado por su padre para ganar concursos internacionales, formarse en escuelas de gran prestigio y llegar a posicionarse como el

Primer Bailarín del English National Ballet, y desde esa posición fue que hace casi un año, en el evento “Despertares impulsa” que organiza desde su Fundación, atrajo a casi 400 jóvenes a realizar la audición para obtener becas en la Escuela de dicha Compañía. Con la presencia de Julio Bocca y Loipa Araujo como jurados, seleccionaron a siete jóvenes talentos otorgándoles una Beca anual de aproximadamente 430mil pesos, para el ciclo 2019-2020. Una de esas becas, fue para Edwin Said González Lozano, formado en la Escuela Profesional de Danza de Coahuila, graduado por la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, 1er. Lugar en el Concurso Nacional de Ballet 2017. No es la primera vez que Said obtiene becas y aceptaciones en Escuelas importantes; desde que tenía ocho años se presentó la primera oportunidad, aunque no pudo aprovecharla, en la Rock School of Philadelphia y más tarde en el American Ballet School, Houston Ballet Academy, Washington Ballet, Joffrrey Academy, San Francisco Ballet y Ballet West. Las Escuelas ofrecen becas que condonan los pagos correspondientes a las clases que otorgan, pero el becario debe cubrir sus gastos de estancia, lo que dificulta en gran medida el aprovechamiento de las mismas, y aunque hemos sido testigos de las actividades realizadas por su familia y amigos: ventas, rifas, “boteos en los cruceros” haciendo un llamado a las instituciones y a la sociedad a apoyar, la realidad es que la mayoría de las oportunidades se han disuelto por falta de recursos para solventarlas, como sucedió con otras bailarinas como Atziri Torres y Alondra Rodríguez, que perdieron becas para Francia y Estados Unidos por no poder costear sus gastos, y más tarde, disolvieron también su carrera, dejando sólo en el recuerdo la posibilidad de haber sido bailarinas profesionales de talla internacional.

La danza no conoce fronteras, es universal, y el mundo entero es un escenario abierto al talento que existe en todos los rincones de la tierra, lo que sigue es lograr que se extiendan también las oportunidades de formación y de impulso para una carrera profesional al alcance de quien lo merezca.

Deseamos que Said González logre reunir los recursos necesarios para consolidar su meta y ser el primer coahuilense en pisar el foro de los teatros ingleses y los que se puedan seguir abriendo a su paso.

Sabemos que nos representará muy dignamente.