foto: Hector García
Gracias a las migraciones se entiende al México actual

Fueron las voces del escritor Víctor Palomo y Alejandro Pérez-Cervantes las que llevaron a los asistentes a dar un paseo por los momentos de las migraciones internas hechas por los pueblos prehispánicos y las externas, personajes principalmente artistas perseguidos o exiliados de la persecución o la guerra y cuyo destino fue nuestro país.

Víctor Palomo inició con una disertación sobre la primera migración de la que se tiene noticias y que quedó registrada en el Códice Boturini, al que también se la ha denominado La Peregrinación, pues en realidad se trata de la migración de los mexicas desde Aztlán hasta Tenochtitlan.

Utilizando una réplica del códice, que fue elaborado por él de forma artística, hizo la explicación de la migración de las siete tribus que recorrieron todo el Valle de México en búsqueda de la tierra donde debían asentar sus dominios. Explicó que las migraciones internas fueron intensas, pues tribus del norte lograron relacionarse con las del sur y viceversa resultando un intercambio cultural muy importante.

El poeta hizo énfasis de la importancia de la migración para concebir al México actual. Habló sobre las migraciones húngaras, la china, la española, el intento de la conquista de los franceses y todo aquello que implica cambiar la residencia y cargar con el bagaje de la patria que se deja las tradiciones y costumbres, comida y vestido.

Al abordar el momento histórico de la migración durante la Conquista, Víctor Palomo retomó la figura de Hernán Cortés afirmando que “con su llegada removieron el mapa lingüístico y cultural. Se reformaron los dioses, se sincretizó el mestizaje, el criollismo, la sangre y el sacrificio. En este momento podemos identificar a Hernán Cortés como el símbolo delirante, junto a la Malinche y a su hijo Martín Cortés del nacimiento de una nueva gran tribu ya no la mexica, sino la mexicana”.

 

Hizo referencia a la figura de Alejandro Humboldt quien abriera la puerta a los “trotamundos” quienes fascinados por lo que mostraba el polímata se aventuraron a emprender viajes hacia nuestro país, “para ver con sus propios ojos lo que estaba plasmado en las láminas de los códices”.

Tocó entonces la intervención al escritor Alejandro Pérez-Cervantes quien expuso la importancia de la migración en la post-revolución, “es un momento del país en el que se está cuestionando y se está polarizando mucho la idea de qué es lo mexicano o qué es la pertenencia o quiénes son los buenos mexicanos o los malos mexicanos, y estas ideas de pureza siempre son peligrosas”, afirmó.

Aseguró que con esta revisión que hicieron sobre el tema pudieron demostrar “que esta pureza de lo 100 por ciento mexicano es inexistente, o sea gran parte de la literatura y de la historia de México está ‘contaminada’ de la influencia extranjera. La literatura mexicana está en una especie de juego hacia afuera y hacia adentro con estas influencias”, dijo.

Para comenzar con su recorrido literario ubicó al público en 1913 con la figura de Ambroce Bierce, un periodista y soldado norteamericano quien usó sus experiencias para escribir su cuentos sobre la guerra como “El Diccionario del Diablo”, su obra cumbre.

“Lo interesante de la vida de Ambroce Bierce es que en diciembre de 1913, en plena revolución mexicana, él cruza la frontera de México en la ciudad de El Paso. En Ciudad Juárez se unió al ejército de Pancho Villa como observador llegando hasta Chihuahua. Su última acción registrada fue una carta fechada el 26 de diciembre.

“La desaparición de Bierce es una de las más misteriosas y famosas de la literatura. No se sabe qué ocurrió con él. No hay rastros, lo último que se sabe de él es una carta que escribe a un familiar el 1 de octubre de 1913, y dice esta carta ‘Adiós, si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera la ancianidad, a la enfermedad o a la caída por las escaleras en una bodega, ser un gringo en México, eso sí es eutanasia”, refirió el escritor.

Así mismo hablaron de los poetas y narradores españoles que viajaron a México exiliados durante la Guerra Civil Española como León Felipe y Luis Cernuda.

Evocaron a artistas plásticas como la francesa Leonora Carrington y la española Remedios Varo quienes también permanecieron en nuestro país como producto de movimientos de cambio de residencia involuntario.