El análisis de The Guardian Weekly obliga a decir en voz alta lo que el Presidente de la República y sus más fervientes apoyadores parecen no querer ver

La imagen escogida por los editores del influyente diario británico The Guardian para ilustrar la portada de su semanario de análisis –The Guardian Weekly– es brutal: una pared que exhibe impactos de bala y un mensaje aparentemente escrito con sangre: “100 muertos al día”.

Debajo del mensaje, la pregunta que todo mundo –dentro y fuera de México– se hace todos los días desde hace ya demasiados años: “¿puede alguien terminar con la guerra de las drogas?”.

El análisis del semanario plantea con crudeza lo que múltiples voces han dicho ya en el terreno doméstico, pero que hoy obliga a voltear incluso a los medios de comunicación extranjeros porque la violencia que se vive en México es mucho más que una simple estadística.

No es, desde luego, la primera ocasión en que la estrategia nacional en la lucha contra la criminalidad es objeto de análisis y crítica desde el exterior, pero parece claro que la narrativa sobre el tema, durante la administración de Andrés Manuel López Obrador llegó a un punto de inflexión a partir del fallido operativo para capturar a Ovidio Guzmán.

Además, el análisis de The Guardian Weekly llega justamente cuando el País sigue pasmado por el brutal asesinato de tres mujeres y seis de sus hijos en la frontera entre Sonora y Chihuahua.

La mirada externa obliga a decir en voz alta lo que el Presidente de la República y sus más fervientes apoyadores parecen no querer ver, mucho menos reconocer: por mucho que resulte deseable la estrategia de no combatir la violencia de la criminalidad con la fuerza del Estado lo cierto es que la fórmula de la actual administración no está arrojando ningún resultado que convoque al optimismo.

Si la tendencia de los primeros 10 meses del años se mantiene, 2019 concluirá como el año más violento de toda nuestra historia, y eso es justamente lo que retrata la publicación británica: el discurso pacifista y esperanzador de la nueva administración federal no está evitando que todos los días ocurra una masacre en el País, masacre que se traduce en 100 seres humanos asesinados.

El ritmo de la estela mortuoria es demencial: en promedio, una persona es asesinada en el territorio de nuestro País cada 15 minutos. ¿Cómo le decimos a las familias que todos se enlutan en México –y que cada hora son más– que tengan paciencia porque el cambio de estrategia va a funcionar?

Nadie está de acuerdo en seguir sembrando de cadáveres el País, pero cada vez resulta más difícil –acaso ya sea imposible– aceptar que la administración de López Obrador tiene una mejor respuesta frente al fenómeno de la criminalidad, pues no solamente se ha revelado incapaz de contenerlo, sino que el número de víctimas producido por éste ha crecido.

Y eso es algo que hoy todo mundo ve y señala, dentro y fuera del País. Ha llegado el momento de que el Presidente asuma que su estrategia no está funcionando y requiere ajustes inmediatos, pues contrario a lo que ha dicho en más de una ocasión, la guerra contra los cárteles de la droga no ha terminado y seguimos perdiendo batallas.